Se produjo una extraña confusión en torno al estado de salud de Elsa Rodríguez luego de que el periodista Estebal Mirol anunciara, en su programa de radio Mitre, que la mujer había fallecido.
Varios medios nacionales publicaron también la información luego del anuncio de Mirol y hasta crónica envió una de sus sensacionales tapas comunicando el hecho. Lo cierto es que la conmoción no sólo se produjo por lo terrible de lo que habría significado su muerte, sino también porque muchos de los movileros que aguardaban en la puerta del Hospital Argerich por el parte médico, se sorprendieron de que el anuncio haya llegado sin antes pasar por ellos.
La mujer baleada se encuentra internada en estado de coma y con asistencia respiratoria. Sus familiares y allegados aguardan por su recuperación.
Lo más indignante del caso, es que un periodista con acceso a medios de comunicación de la magnitud de los que encabeza Mirol, no puede –o al menos no debería- cometer errores del tipo de anunciar una información sin antes asegurarse de su veracidad y –sobre todo- sin chequear la fuente de la que provino la misma.
Parece que ser la cara visible de los grandes multimedios que se jactan de “que la noticia llega antes” no es sinónimo de ser éticamente correcto a la hora de informar. Efectivamente, las noticias llegan antes pero a un costo irreparable como es el de anunciar la muerte de una persona sin saber si en verdad a perecido.
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