La referente de Madres de Plaza de Mayo es velada en el Concejo Deliberante hasta las 8. Familiares, amigos y representantes de organizaciones sociales, políticas e institucionales destacaron su labor
Ante la presencia de su nieta Victoria “Pepi” Dillon, su media hermana de Mendoza (que conoció hace 25 años) Patricia Dillon, amigos y compañeros de lucha en los más diversos frentes, se relataron anécdotas de su militancia y trabajo constante para defender la verdad, la igualdad, la democracia y la justicia, no el sistema judicial, mientras sonaba suavemente la música de la banda Tumbamores en la que canta su nieta.
Junto al féretro ubicado en el centro de la sala de sesión, se acomodó su máquina de escribir, una bandera de los pueblos originarios (que ayer realizaron una ceremonia de despedida) y su bastón.
Juicio y castigo
Uno de los capítulos inconclusos de su vida de lucha por juicio y castigo a los genocidas, fue no haber podido presenciar el juicio a los militares que secuestraron y mataron a su hija Rita.
Justamente Micaela Priotti de Vijande de 86 años que llegó ayer desde Rosario, y que acompañó la crianza de “Pepi” como una segunda abuela, recordó que “mi hijo Raúl, que estudiaba Medicina en Córdoba, también desapareció con el mismo grupo, por ello estabamos juntas desde el principio y formamos el grupo de Madres junto a Antonia Cisneros y Lía Berti que siguen viviendo acá”.
“Anduvimos por Córdoba preguntando por todos lados. Fuimos al Tercer Cuerpo de Ejército. Viajamos a Buenos Aires, a cárceles del norte y del sur buscando a nuestros hijos”, comentó a PUNTAL.
A pesar que en 1997 se fue a vivir con su hija a Rosario, se mantuvo en contacto permanente con Susana Dillon y su nieta. Ahora espera poder conocer la sentencia del juicio del caso Viotti, que juzgará a los responsables de la desaparición de los riocuartenses Rita Dillon, su esposo Gerardo y Raúl Vijande, entre otros.
Legado de amor y lucha
Todos los que pasaron a despedir a Susana Dillon expresaron su compromiso de seguir trabajando como ella hubiera querido que lo hicieran.
“Daba tareas a todos, organizaba proyectos, escribía columnas sobre temas de actualidad que ofrecía a todos los medios de comunicación para que lo difundieran”, afirmó Gustavo Román, director del periódico La Ribera, que se considera su hijo “putativo” porque desde hace 12 años se conocieron y se relacionaron como familia.
“Los fines de semana iba a mi casa a comer asado, era como una abuela más para mis hijos, redactamos proyectos y hemos viajado juntos a La Perla con Pepi y otras personas”.
Otros de los amigos cercanos a Susana, fueron los Ciudadanos Autoconvocados Marta Lima de Santa y su esposo, José Luis Salazar y su esposa (que la llevaron a visitar Salta hace 4 meses) y Camucha, con quienes se juntaba los domingos a la tarde a tomar un café, analizar la actualidad y reírse de cosas sencillas.
Pero una persona que apareció en la vida de Susana hace 25 años, fue una media hermana de Mendoza. Patricia Dillon, de 49 años, contó que “nos amamos enseguida. Ella no había tenido hermanos y yo tampoco, es más había quedado huérfana a los 12 años. Fue como recuperar una parte de mi familia que había perdido”.
“Inmediatamente me incorporó a sus proyectos y como soy diseñadora le diagramé algunos libros y ahora le estaba corrigiendo dos textos”, dijo.
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