La ex titular de la Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad, Graciela Gerola, falleció luego de batallar contra una dura y fulminante enfermedad. Muy querida por sus ex compañeros del Ceamse así como por funcionarios que compartieron su pasión por los temas ambientales, Gerola recibió el adiós de su familia, amigos y del Gabinete porteño.
Obviamente el jefe de Gobierno Mauricio Macri y su Gabinete participaron "con pesar su fallecimiento y rogaron una oración en su memoria". En el mismo sentido se manifestaron APRA; los integrantes del directorio de CEAMSE y sus compañeros (allí se desempeñó como Gerenta de Control Ambiental); el consejo directivo de AIDIS Argentina y su personal (fue su presidente y actualmente miembro activo de su consejo asesor) y la diputada porteña Marta Varela, titular de la Comisión de Ecología de la Legislatura, entre otros.
Gerola luchó arduamente contra una enfermedad muy dura y fulminante y parecía que, luego de haber pasado un tiempo internada, estaba ganando la batalla, lamentablemente no fue así.
En diálogo con adnciudad.com, una de sus amigas, la directora en representación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en el ERAS, Mariana García Torres, expresó: "Fue una persona de lujo. Señora ingeniera, mamá, abuela, peronista, amiga, esposa, académica, multifacética. Un ser de luz. Un torbellino. Que más allá de las diferencias políticas u opiniones, con ella se podía consensuar, discutir tema ambientales a fondo, con conocimiento, que respetaba las ideas diferentes".
Y añadió: "Quienes pudimos conocerla en sus distintas facetas sabemos que deja un legado, que vamos a continuar bregando con su huella en la defensa del ambiente y en la discusión de las políticas públicas".
En el mismo sentido, su ex jefe de Prensa en APRO, Andrés Grippo, sostuvo: "Se fue sobre el final del día del amigo, como no podía ser de otra manera. Era una mujer imparable, no porque nadie pudiera pararla sino porque no podía parar ella. Fue una gran jefa, de esas que dejan que los jóvenes tomen decisiones y aprendan a equivocarse. Porque a pesar de la diferencia de edad, ella confiaba ciegamente en la juventud, la frescura y las ideas nuevas. Porque al final de cuentas era una adolescente".
A lo que agregó: "Yo tenía 27 años cuando ella decidió que iba a ser su jefe de prensa, porque era así, ella decidía y te avisaba. No había tiempo para analizar demasiado. O agarrabas la ‘velocidad Gerola' o te tirabas del tren. Le debo todo lo que logré en los últimos años a nivel profesional. Fue una gran funcionaria, honesta y activa. Una gran profesional, de las que dejan crecer a todos los que están a su alrededor sin mezquindades. Pero sobre todo fue una gran amiga, de las que antes de hablar de trabajo pregunta por los afectos. Gerola siempre decía dos cosas que nunca me voy a olvidar: ‘todo el mundo sirve para algo' y ‘nadie es imprescindible'. Hoy, a esta hora y con tanto dolor quiero decirte Grace, que no estoy tan de acuerdo con la segunda".
Por último, el equipo de la Fundación Metropolitana señaló: "Estamos muy tristes y compartimos con ustedes este dolor como a Graciela le hubiera gustado, poniendo buena onda y mirando para adelante. Estuvo con nosotros desde el principio acompañando la construcción de metropolitaneidad desde los saberes que tan bien manejaba -residuos, agua y saneamiento- como tutora y docente. Los había amasado en una carrera profesonal brillante. El agua era su pasión, aunque los residuos la ocuparon esta última década. Se involucró con compromiso y sin especulaciones en la formulación de políticas y toma de decisiones para que quien corresponda haga lo que corresponde. Supo coordinar acciones de su profesión con pasión y empeño presidiendo AIDIS, desde donde articuló generosamente múltiples sinergias con la sociedad".
También manifestó: "Y cuando fue convocada para gestionar lo público no dudó en asumir riesgos personales planteando lo que que había que hacer, y lo hizo, dando vida a la Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad Autónoma, un legado de valor estratégico enorme. ¡Muchas gracias Gerola! Las crueldades de la política la dejaron en la banquina, como un ejemplo más de los límites laxos entre la descarnada construcción de poder y la idoneidad de gestión. Damos fe que Graciela lo asumió con la enorme entereza que tuvo para todo, pero lo sintió mucho. Porque fue una apasionada de la gestión pública y -como nos dijo- todavía había mucho por hacer para consolidar la APRA. Ella se sentía en plenitud para hacerlo".

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