En tres horas dejaron de funcionar cinco cámaras de monitoreo dentro de la entidad ubicada en la peatonal santafesina. Por qué fallaron los protocolos de seguridad. El rol de la empresa SEGRUP y la empleada que se quedó dormida en lugar de controlar anomalías.
Verónica S., es rosarina, tiene 35 años y ya no trabaja más para SEGRUP. Dice que decidió renunciar tras “el problema del Macro Santa Fe”, neologismo o maquillaje para referenciar el robo de 67 cajas de seguridad de la sucursal hace poco más de una quincena. La mujer, decidió abandonar la empresa cuando la sacaron del “búnker” (la ofician de monitoreo) y le delegaron otras tareas que, supuestamente, no encajaban en su rutina de horarios ni en su vida personal. Sólo trabajaba los fines de semana, en turnos de 12 horas seguidas, para reforzar el sistema de alarmas del banco.
Su rol era ver el sistema de cámaras de las 180 sucursales del Macro que hay en el país y detectar alguna anomalía. Era simple, cada minuto cambiaba de sucursal y así podía relevar el ancho espinel de monitoreo. El sábado 8 de septiembre tomó la guardia a las 23 y no le informaron de ninguna anomalía anterior. Esa noche estaba de guardia en el lugar -y también como refuerzo- una empleada del Macro, llamada Florencia.
Verónica declaró que observó fallas a las 00.11, 00.12 y 00.13 del domingo 9 de septiembre, cuando se apagaron tres equipos del sistema “Dumont” (sistema de videovigilancia). Le avisó a la delegada del Macro en el lugar lo que pasó, quien le dijo que “no se haga problemas, que ésa sucursal tiene guardias y no había que preocuparse”.
A las 03.30 del domingo se apagaron otras dos cámaras que funcionan con el sistema “AverMedia”. Verónica no le informó a Florencia que las cinco cámaras de seguridad estaban caídas por “ella estaba durmiendo”. A las 5 de la mañana llamaron a SEGRUP para avisar la novedad: habían robado el banco.
Verónica dijo que no tenía experiencia de ningún tipo cuando en octubre de 2011 entró a trabajar “como efectiva” en la empresa de seguridad y que se fue enterando del sistema “sobre la marcha”.
-¿Por qué no informó las anomalías que vio el domingo a la madrugada a la encargada de control? – preguntaron a la ex empleada
-Porque se acostó a dormir y no quise molestarla – resumió.
El pulso de la investigación
La pesquisa policial “se encuentra avanzada”, argumentan los policías a cargo. Algunos, más entusiastas, dicen que el hecho “está desculado”. Por el momento el juez interviniente mantiene la causa con celo y se apresta a firmar una batería de medidas que incluirían oficios de todo tipo, que incluyen detenciones.
Por el momento hubo seis detenidos en el marco de la investigación y todos recuperaron la libertad. Una mujer, dueña de un Bora que habrían usado los integrantes de la banda que asaltó el banco, es la que más comprometida quedó, aunque para el magistrado que entiende en la causa no había motivos para que siga privada de la libertad.
Comentá la nota