El abigeato en tierras santacruceñas es un crimen de larga data. Sin embargo, los gobiernos provinciales de turno junto a las asociaciones rurales, Consejo Agrario y entidades agropecuarias han intensificado sus medidas para abolirlo. Más allá de la matanza clandestina, está en juego la salud de los consumidores.
Por los hechos registrados durante el último fin de semana largo en las estancias Moy Aike y Güer Aike que sufrieron la pérdida de un número importante de cabezas de animales, el gobierno santacruceño y las entidades provinciales agropecuarias están intensificando sus trabajos para subsanar los casos de abigeato en las estancias de Santa Cruz. En este sentido, más allá de buscar controlar el faneamiento, las entidades tienen gran preocupación por la comercialización clandestina de carnes. Al respecto, Silvia Batarev, presidente del Consejo Agrario Provincial (CAP) indicó en el marco de una conferencia de prensa realizada en la Sala de Situación en la Casa de Gobierno en la que TiempoSur dio cobertura que desde el CAP se acompañó al sector y todas medidas y reuniones son propicias y positivas ya que “se han puesto sobre la mesa las distintas realidades y problemáticas” al tiempo que sostuvo que hay que generar e incorporar estrategias a medida que se vayan realizando controles e inspecciones. Puntualizó que “cuando todos estemos hablando dentro del mismo idioma vamos a llevar a un buen relevamiento y control”.
Por su parte, Carlos Barreto, ministro de Gobierno, manifestó que los controles que se implementen de aquí en más serán fundamentalmente en función del consumo para que junto a los municipios se controlen las ventas clandestinas.
Comentá la nota