Los trabajadores del sector advierten serias dificultades para desarrollar su labor. A la falta de materia prima se suma el incremento de los servicios, y la disolución del centro que agrupaba a los panaderos. Además existe una competencia desleal que genera que no haya equidad en los precios de los productos.
En otro orden, el Municipio no realiza los controles necesarios para poner en vigencia la normativa que regula la apertura de los comercios de este tipo, lo que genera una importante cantidad de panaderías en Pergamino.
A esto hay que sumarle que el Centro de Industriales Panaderos (CIP), institución que reunía a los empresarios del sector, prácticamente está disuelto a raíz de la falta de compromiso para seguir adelante con la lucha. Mientras que en la provincia existe la Federación Industrial Panaderil, entidad que defiende los derechos de los trabajadores del rubro.
Incremento
Independientemente de los subsidios que el Estado debe pagarles a los molinos, el aumento del pan va ligado al incremento de los salarios a los trabajadores -que se fijó en mayo en paritarias-, al costo de los alquileres de los locales, y con ello se deben incluir los aumentos en los servicios y de la materia prima.
La suba en el costo del pan para los consumidores está haciéndose sentir. Es que, independientemente de lo que suceda con el retraso en el pago del subsidio estatal a los molinos y de la quita del 65 por ciento en ese pago, el costo del pan, en algunos casos, asciende a los 10 pesos.
Factores
Muchos son los factores que se combinan en el incremento de precio de este producto que se considera primordial en la canasta básica familiar. Reiteramos que uno de ellos es el cierre de las paritarias a mediados de año que determinó un aumento para los trabajadores del sector. Además, se suman los incrementos en el precio de los alquileres de los locales y de la materia prima que se necesita para la elaboración de panificado. En este sentido, lógicamente, el costo del pan debe sufrir un incremento.
De acuerdo con lo comentado por referentes del sector no se puede sacar un índice del costo de pan por la harina solamente, porque si los molinos siguieran cobrando el subsidio a la harina sería lo mismo, porque hay que tener en cuenta que las panaderías tienen a sus trabajadores registrados y pagan las cargas tributarias. En definitiva, el costo del pan nunca puede ser menor a los 7 pesos el kilo, aunque en algunos lugares el precio es de 10 pesos.
También se debe ligar la calidad del producto con el precio al consumidor. En este sentido, se establece una diferencia entre los lugares habilitados y que cuentan con todas las normas de seguridad e higiene, de los locales clandestinos que revenden a un precio menor sin tener en cuenta la procedencia del producto ni con qué materia prima se fabricó.
La cuestión radica en que hay que ser prudentes para ofrecer un buen producto, utilizando aditivos permitidos y no el bromato de potasio que está terminantemente prohibido.
“El tema de la harina es bastante complicado. Eso llevó a un incremento en el precio, pero también a que no haya entrega ya que los molinos venden con cuentagotas. Los molinos están complicados y hay un sobreprecio en muchos casos”, coinciden los panaderos.
En Pergamino
Jesús Rodríguez es uno de los principales dirigentes del Centro Industriales Panaderos que siempre estuvo a la cabeza de los reclamos pidiendo igualdad de condiciones para trabajar en un marco de respeto de precios en los comercios del sector, acotó: “La situación de los fabricantes de pan en general es muy crítica. Casualmente en los últimos días recibí una carta de la Federación Industrial Panaderil de la provincia donde me informan la situación a nivel nacional. Si hablamos de Pergamino se está generando una preocupación cada vez mayor, no sólo por los costos que hay que afrontar para la elaboración de la panificación sino también porque no existe ningún panadero que se quiera hacer cargo del centro que agrupa a los trabajadores del rubro. Hay una falta de compromiso total y esto, lamentablemente, genera individualidad. Es decir, por sí solos los referentes del sector no van a lograr nada.
“Estamos teniendo problemas con el abastecimiento de trigo; hay cientos de toneladas de esta materia prima desparramada por el campo y no se autoabastece a los fabricantes, mientras que nosotros estamos comiendo un pan de mala calidad”.
Disolución
Haciendo referencia a la disolución del Centro local, Rodríguez agregó: “Al centro hay que mantenerlo y hay que tomarse la responsabilidad de dar la cara en representación de los demás trabajadores. Estuve 26 años al mando del Centro y en ese lapso tuve la posibilidad de representar a mis colegas. Ahora hay falta de compromiso y se actúa individualmente.
“Los problemas asociados con la falta de insumos, el aumento en los precios de los servicios y los costos en general, hacen que haya bajado notoriamente la demanda de pan. Existen muchas panificadoras clandestinas, y en esto no hay controles. Le hemos pedido durante muchos años al Municipio que controle esta situación para lograr la regularización. Además solicitamos el establecimiento de una diferenciación entre la panadería y los comercios que se dedican a la reventa del pan para que no se habilitaran pero todo ha quedado trunco.
“Tenemos pan de todos los precios; en una cuadra lo venden a un valor mientras que a los pocos metros se consigue más barato o más caro, es increíble que estemos así por falta de los controles correspondientes. Cualquiera vende pan y facturas, nadie respeta nada en lo que atañe a distancias de comercio a comercio en este rubro”.
Por último el entrevistado sostuvo que el precio del pan no tendrá significativos aumentos en su costo ya que “no se quiere impactar directamente en el bolsillo del consumidor. Mientras que los fabricantes deben perder rentabilidad para mantener sus niveles de ventas”
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