Fabio Gómez: “Yo no vengo de un club de obsecuentes”

Fabio Gómez: “Yo no vengo de un club de obsecuentes”
El 9 de diciembre del año pasado, Fabio Gómez asumió su tercer mandato como concejal. No fue el suyo, sin embargo, un caso de re-reelección: en el 2003 había terminado su último período como edil, en representación del otrora poderoso Frepaso.
Abrazado sin medias tintas al kirchnerismo –fue, de hecho, el primero que trajo a un entonces ignoto Néstor Kirchner a Pilar- Gómez transitó los arrabales de la política hasta que recaló el año pasado en la lista del zuccarismo.

Hoy transita por una experiencia novedosa: por primera vez integra como concejal un bloque oficialista y mayoritario, aunque no exento de contradicciones.

Desde ese lugar, adelanta su intención de impulsar iniciativas de participación ciudadana, pide una reforma tributaria más equitativa y advierte: “no vengo de un club de obsecuentes”.

- Estuvo varios años afuera de la política. ¿Fue decisión propia o porque no había más remedio?

- En el 2003 dimos pelea por estar en el Concejo y no salió bien, porque no llegamos al piso. Igualmente, fue una experiencia muy rica: los votos que sacamos los sacamos nosotros, sin arrastre. Eso nos dio conocimiento de mucha gente de las localidades, amigos y compañeros nuevos. Quedó mucho saldo de eso. Solíamos visitarlos y cada vez que me los encontraba me preguntaban cuándo volvíamos a la discusión política. Yo era el menos entusiasmado. Había reencontrado el disfrute con la familia y en lo privado me iba medianamente bien. Puede estudiar y recibirme, que era una materia pendiente.

- ¿Y cuándo tomó la decisión de volver?

- El día que murió Néstor Kirchner y estuve en el funeral. La primera noche, con miles de jóvenes, se me cayeron las lágrimas de ver tan conmocionados a los pibes. Cuando volvía a Pilar con un grupo de compañeros, mi esposa y mi hija mayor les dije: “tenemos que volver, la Presidenta va a necesitar que estemos todos”. Ese día empecé a trabajar para volver a estar adentro del mundo de la política. Y fue como si no hubiera pasado ni 5 minutos.

- Y volvió por primera vez dentro de una estructura grande, un espacio de poder.

- Primero armamos una agrupación. No me dije “volvemos al Concejo”, sino a militar. Nos encontramos con un marco de internas en la provincia, con (Mario) Ishi disputando la Provincia y con listas seccionales. Eso hizo que una serie de piezas se movieran y se dinamizaran algunos consensos. En ese escenario me ofrecen un lugar en la lista y de verdad que no era demasiado significativo entrar o no. Pero quise estar en la estructura del PJ para dar una mano al proyecto nacional y su versión local. En las etapas fáciles me voy a casa, no tomo la teta del Estado. Hay que estar cuando a uno lo necesitan.

- Pos primera es concejal vez oficialista ¿Se parece a lo esperaba cuando era opositor?

- Lo que cambió es la época. Hay una serie de iniciativas que en estos poquitos días (desde la asunción hasta el fin del período legislativo) no puede plasmar por cuestiones de tiempo y de agenda cargada. Tengo una cantidad de ideas que corresponden a viejos conceptos que sostengo como bases fundamentales de mi pensamiento político que creo que siguen vigentes y que las voy a plantear.

- En sus períodos anteriores había sobre todo dos conceptos en sus proyectos: participación ciudadana y mecanismos de transparencia. ¿Va por ahí?

- Algunas se implementaron: la Defensoría del Pueblo, Defensa al consumidor. Son dos organismos que impulsamos y que hoy tiene absoluta vigencia. Ahora estamos trabajando en varias ideas de participación ciudadana. Es un problema cuando uno desde un oficialismo, en conceptos de mentes pequeñas, ve a la participación como una dificultad. Lo mejor que puede pasar al que está en el gobierno es que haya una masiva participación ciudadana, porque las decisiones discutidas por miles de personas, cuando son plasmadas ya tienen un preconsenso. El problema es al revés: cuando uno piensa que hay aprobar algo entre gallos y medianoches y después vemos de qué manera lo toma la sociedad.

Cuestión de iniciativa

- ¿Hay lugar para la presentación de iniciativas propias en un Concejo Deliberante que se ve más como gestor de las ideas de Ejecutivo que una usina de proyectos?

- Para eso basta con que un solo concejal empiece a presentar iniciativas. No creo que haya que ir a sacar un permiso para hacerlo, hay que presentar una idea interesante, innovadora. Veo un HCD un poco atomizado en materia de ideas genéricas, un poco dependiente del Ejecutivo en términos de creación de ideas de Estado. Ahora es más fácil: lo que antes tenía que hacer solo ahora me puedo juntar con el funcionario el área y pedir una mano con los proyectos, poder discutirlos con el que tiene que aplicarlos.

- Cuando se votó la última tributaria dijo que aún queda por delante una nueva reforma más equitativa…

- Es parte fundamental de lo que debe venir. Cuando hablamos de un gobierno nacional y popular, el concepto tiene que corroborarse en cada uno de los aspectos de un gobierno. En este caso hay que adecuar las herramientas tributaras modernas para mantener el concepto de lo popular. Dinamizar los medios, pero manteniendo el concepto ideológico: si cambia la realidad, mutemos las herramientas de modo que lo estructural permanezca.

- ¿Algún ejemplo de lo que habría que hacer?

- Hay que incluir dentro de la tarifaria a las empresas proveedoras de servicios tecnológicos. Hay muchas vinculadas a internet y que una legislación tradicional no las contempla de manera particular porque no existían. Habrá que aplicar la sintonía fina de la que habla Cristina. Hay segmentos de la economía que están ganando muchísimo dinero y que deberán tener una noción de responsabilidad en ese sentido.

- ¿Cómo vio él último retoque?

- Creo que la mejoró, quedan cosas pendientes y cuando las hagamos descubriremos que habrá que hacer otras. Hay que acostumbrarse a que si antes había legislaciones tributaras con 20 años de vigencia, ahora a lo mejor durarán un año o menos. Hay que ver las particularidades del distrito: por ejemplo plantee que tuvieran una tarifa los caballos de polo, que no tienen. Hay que trabajar analizando segmento por segmento, no aumentar la carga sobre los que pagan.

- Siempre trabajó bloques chicos o unipersonales, ahora es parte de uno grande ¿Es difícil ponerse de acuerdo?

- Hay que presentar las ideas propias más allá de las firmas que tenga el despacho. Voy a impulsar iniciativas que ojalá las firmen todos, pero puede que eso no pase como puede que yo no firme un despacho de algo que no me parezca correcto. En todo caso, yo no vengo de un club de obsecuentes. Hago política de toda mi vida, siempre dije lo que me parecía correcto y cuando algo me pareció incorrecto lo plantee y si tuve que oponerme lo hice. Tan sencillo como eso.

Carrera política

La intendencia, fuera de las metas

- ¿Ser intendente es parte de sus ambiciones políticas?

- Te diría que no, no me desvela. Lo veo laburando tanto a Zúccaro que digo esto no es para mí (risas). Tengo problemas para levantarme temprano, si me levanto dos días seguidos a las 4 de la mañana, al tercero me quedo dormido parado.

- ¿Y entonces, cuál es su expectativa?

- Me atrae más integrar alguna forma de poder dentro del Gobierno nacional, en algún ministerio. No necesariamente como ministro, pero sí en lugares donde se discutan las problemáticas de la política nacional. También compartí bastante tiempo en mi etapa anterior con diputados nacionales, participé mucho de reuniones de comisión y de bloque en el Congreso. Eso también me agrada mucho. Me gusta darme tiempo para pensar las problemáticas y eso es más propio del legislador que del Ejecutivo, que tiene un problema y tiene resolverlo ya.

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