“Extraños a los genuinos intereses de aborígenes son los que promueven conflictos y divisiones”

Para el diputado provincial Jorge Zarza, “gente que conforman sectores extraños y ajenos completamente a los reales y genuinos intereses de los aborígenes, son los directos responsables de promover conflictos y divisionismos en las comunidades indígenas, como está sucediendo en el barrio Namqom”.

“Hay claras motivaciones políticas y ambiciosos personales que de manera solapada se ocultan detrás de estas recurrentes intentonas de generar desavenencias entre los mismos aborígenes y de reclamos hacia el gobierno, planteando verdaderos despropósitos y alejados de toda razonabilidad, llegando al extremo de promocionar adulterada una ley nacional. Es el caso del Namqom, donde tomando a la ley 26160 que tiene que ver con la propiedad de los indígenas en el país, se miente diciendo que esa norma los autoriza a tomar todo terreno que está cerca de las comunidades, instigándolos lisa y llanamente a cometer un delito como es el de la usurpaciones de propiedades ajenas”, explicó el legislador.

Expuso que él personalmente mantiene un estrecho vínculo con la comunidad del Namqom, por lo que conoce muy bien la realidad. “A mí nadie me vino a contar nada, sé muy bien la realidad de ese lugar, y es cierto que se trabaja para dar respuestas a demandas pendientes, pero lo que se hizo y sigue haciendo es muchísimo en todos los sectores, y cuando hay necesidades reales y razonables, se las atienda y da respuesta, pero todo esto de invadir terrenos ajenos, aun teniendo uno e incluso contando con viviendas, aduciendo un reaseguro para generaciones futuras, de niños de seis o siete años, no resulta fácil de comprender, es realmente un despropósito”.

Enfatizó que “que el gobierno tiene una política de profundo compromiso con los pueblos originarios y en barrio Namqom ello está demostrado en todo sentido”, al tiempo de advertir que “la mayoría de quienes habitan ahí, rechazan estas intromisiones de ajenos que buscan generar focos de conflictos reñidos con el estilo de respeto de las instituciones democráticas y la legalidad. Este es un caso claro, donde se promueve la usurpación y una supuesta reivindicación de derechos que no son tales”.

Expuso que “por suerte tanto los formoseños en general, como los aborígenes en particular, identifican claramente a quienes instigan a adoptar posturas beligerantes que de ninguna manera forma parte de la cultura formoseña, que terminan perturbando la vida ciudadana y es atentatorio a los propios intereses que se aduce reivindicar”, subrayó finalmente Zarza.

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