Extraña trama tras la desaparición del arquitecto

A más de cuatro días de la desaparición de Fernando Lario, docente de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la UNMdP, su novia dijo estar “preocupada” por lo que le pudo haber ocurrido a su pareja ya que en los últimos meses se había mostrado “muy triste” y estaba sumido en una “profunda depresión”.
En contrapartida, una clienta del profesional aseguró haber sido “estafada” por el arquitecto, a quien le había confiado la construcción de una casa. Para la presunta daminificada, el hombre “se escapó o se mató por las deudas que tenía”. DESAPARICIÓN Y MISTERIO El arquitecto Fernando Lario, de 45 años, fue visto por última vez el sábado cuando salía de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Se retiró aproximadamente a las 14.30, tras perder una vez más las elecciones de las que había participado en la casa de altos estudios. Según testigos, el profesional se fue a pie, ya que su motocicleta está en reparación desde hace un mes en un taller mecánico. Posteriormente, se determinó que el arquitecto debía ir a visitar a su hijo menor de edad pero el encuentro nunca se concretó. Ante el desconocimiento de su paradero, su nombre comenzó a repetirse una y otra vez en las redes sociales, mientras que sus fotos circulaban por la mayoría de los medios digitales de Mar del Plata. Sin embargo, su novia radicó una denuncia recién el domingo al mediodía, en la sede de la Comisaría 2da. La última novedad en torno a la desaparición de Lario tuvo lugar hace dos días, cuando se produjo en Los Acantilados, en el sur de la ciudad, el hallazgo de una mochila con las pertenencias del profesor. Desde entonces, efectivos de Prefectura Naval recorrieron el mar y realizaron sobrevuelos por la zona pero, hasta ahora, sin ningún tipo de resultados. “ESTABA MUY DEPRIMIDO” Carmen es la novia de Lario desde hace 9 años, “entre idas y vueltas”, según ella misma aclara. Si bien actualmente no convivían -lo habían hecho durante 4 años-, continuaban con su relación en casas separadas. La joven, quien acudió a la policía frente a la llamativa ausencia de su pareja, reconoció este miércoles que “Fernando estaba deprimido desde hace un par de meses” y que tenía “problemas de plata”. “Se sentía muy triste, desilusionado de mucha gente que lo rodeaba; estaba triste, disperso y enojoso porque nada le salía bien”, contó. Incluso, advirtió que previo a que se perdiera definitivamente su rastro, su pareja se comunicó vía telefónica con ella para hacerle saber que estaba anímicamente mal. “Me llamó como a las 11 del sábado para decirme que estaba triste porque no tenía compañeros que lo fueran a ayudar con las elecciones de la Facultad y volvió a hacerlo cerca del mediodía para contarme que estaba bajoneado porque habían perdido (los comicios)”. Luego, agregó, “exactamente a las 15.40, recibí un mensaje de texto que decía ‘los libros son para vos, los CD’s para Fidel (su hijo). Te quiero mucho, perdón por todo. La vida es una mierda’”. “Ante eso, lo llamé y le mandé varios mensajes, primero puteándolo, pero después pidiéndole que me contara que le pasaba. El teléfono siempre daba apagado y cerca de las 20, ya preocupada, empecé a llamar a la casa de la madre para ver si sabían algo. No estábamos peleados ni nada por el estilo, así que decidí avisar a la policía”, detalló. En ese orden, Carmen aseguró que previo a acercarse a la Seccional 2da. “ya había averiguado en todos los hospitales” sobre el paradero de Lario, pero la búsqueda había sido infructuosa. En forma paralela, los familiares de su pareja habían comenzado a alertar sobre el caso en los medios locales de comunicación. En tanto, ante la aparición de las pertenencias de su novio, la mujer dijo tener “mucho miedo” de que haya tomado una determinación drástica. “Lo que más preocupa es que estaba con una profunda depresión, nunca lo había visto así. Decía que se sentía defraudado por el mundo y esto es algo que me volvió a decir en la última llamada”, insistió. Curiosamente, advirtió que entre los objetos encontrados “estaba todo, menos su celular”, dato que difiere de la información dada a conocer por la Agencia Télam. Por último, Carmen confirmó que se encuentra en “contacto permanente” con la policía con el único objetivo de “aportar algo que pueda ayudar” a dar a Lario. “Lamentablemente está circulando mucha información falsa -por ejemplo, hay gente que dice que lo vio en el colectivo- y en esto hay que tener mucho cuidado”, finalizó. ¿PROBLEMAS ECONÓMICOS? En medio de la incertidumbre y el escozor que generó la falta desde hace cuatro días del arquitecto marplatense, apareció en escena Silvia Balestrieri, clienta de Lario y quien señala al profesional como responsable de una estafa de la que resultó víctima tanto a ella como a su pareja. Silvia y María habían conocido a Fernando en Capital Federal y ambos compartían el gusto por la política. “Era un cumpa kirchnerista con el que nos juntábamos a cenar”, los definieron ambas. A partir de esas coincidencias, iniciaron una relación amistosa y, poco después, le confiaron el diseño de un proyecto inmobiliario que pretendían levantar en la zona de San Patricio. “Teníamos un terreno y habíamos pensado hacer unas cabañas pero la gente que habíamos contratado nos estafó, iniciamos un juicio y ahí quedamos. Por eso, cuando lo conocimos a Fernando, decidimos dejar en su manos la construcción de una casa en el mismo lugar. En diciembre le dimos una primera parte del dinero para que hiciera los planos y en los meses siguientes le entregamos más plata para que contratara personal y compara puertas, cerámicos, etcétera”, especificó. Pero las cosas no salieron como ellas habían pensado. “Las cuadrillas de operarios no iban a trabajar porque decían que no se les pagaba; de los cerámicos sólos nos quedaron las muestras y, a la fecha, la construcción del quincho quedó a medio terminar”, expresó. Inclusive, indicó que en los últimos días le habían entregado una suma de 2.600 pesos para que adquiriera una estufa, un horno eléctrico y un termotanque, pero nunca supieron si finalmente había concretado la compra de esos artefactos. “El lunes pasado supuestamente nos iban a mandar un portón pero esto tampoco nunca llegó”, agregó. “En total, le dimos 52 mil pesos pero no hizo nada. Ahora, tuvimos que sacar un nuevo crédito para pagar las deudas que nos quedaron con los albañiles y los materiales que él encargó pero nunca pagó con la plata que le dimos”, manifestó. Por ello, para Silvia es al menos sospechosa la desaparición de Lario. A su entender, “no se trata de una caso de inseguridad ni de un secuestro”, por el contrario, están convencidas de que “se escapó o se mató por las deudas que tenía”. “Tengo las pruebas suficientes para demostrar esto ante quien sea porque, aparte, conozco a otra gente a la que también le quedó debiendo plata. A Fernando no lo mataron, no le robaron ni lo secuestraron. Se escondió o se mató porque es un estafador y, lamentablemente, vivo o muerto, nos cagó igual”, sentenció.

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