Se extiende una interna entre los ambulantes

sindicalizados quieren que les paguen un predio en Maipú al 300 y que se erradique a los que no pertenecen al gremio. El gremio insiste con que les permitan vender hasta el próximo 10 de enero. "Desprecian a los nuevos", contestaron al Sivara.
Mientras bombos y redoblantes "musicalizaban" la protesta de algunos vendedores ambulantes, otro sector voceaba sus productos frente a los puestos improvisados. Ocurre que no todos los que ofrecen mercadería por la calle integran un mismo grupo. Según el secretario gremial del Sindicato de Vendedores Ambulantes de la República Argentina (Sivara), Claudio Robledo, alrededor de 150 de estos se encuentran afiliados al gremio. Se los reconoce por un monograma que llevan pegado al pecho. Esta división formal también se manifiesta en las declaraciones de Robledo. El dirigente reconoce la condición de trabajadores de sus pares no sindicalizados, pero marca diferencias al momento de sugerir qué trato deben dedicarles las autoridades municipales a unos y a otros vendedores callejeros.

Desde el sindicato piden una tregua hasta el 10 de enero, durante la que trabajarían sólo cuatro vendedores por cuadra. A partir de ese día, se sentarían a dialogar con representantes del municipio. El objetivo de máxima es que la ciudad les facilite un local en el microcentro, cuyo alquiler costearían. "Hay un local en Maipú al 300; queremos pagarlo, pero no tenemos capital para comprarlo. Que las autoridades nos faciliten el predio para trabajar ahí. Y después, a la otra gente que se instale (en las calles), que no son del sindicato, los tienen que quitar, lamentablemente es así", afirmó Robledo.

LA GACETA le preguntó si los vendedores que desplegaron ayer sus puestos de venta pertenecían o no al sindicato: "algunos; otros no; uno comprende que hay compañeros que trabajan. Lamentablemente no podemos salir a pelear con nuestros propios compañeros; para eso están la Policía y los municipales que están en los controles; los tienen que sacar".

Robledo insistió en que la solución definitiva pasa porque el municipio les conceda un predio, donde ubicar sus puestos. "También estamos cansados de estar bajo el sol, la lluvia, el viento y la tierra. Pedimos que nos dejen trabajar hasta el 10 de enero; luego, les prometo a la Municipalidad y a la Federación Económica de Tucumán (FET) que en los días posteriores a esa fecha no trabajaremos, para sentarnos a dialogar. Pero no es que estaremos un mes sin trabajar; la solución debe darse en los siguientes 10 o 15 días", aseveró. El dirigente indicó que sintieron el impacto de los días que no trabajaron. "No venimos trabajando; habíamos decidido no hacerlo, para mostrar nuestra predisposición al diálogo; no queremos confrontar. Al ver que no hay respuesta, volvemos a las calles; no podemos vivir sin trabajar. Que nuestro gobernador (José Alperovich) y que nuestro intendente (Domingo Amaya) no lo tomen como que estamos desafiando; les pedimos disculpas, pero tenemos que trabajar", explicó. Aclaró que en la protesta no interrumpieron el tránsito, y sugirió que resistirían una eventual desalojo: "no queremos cortar la calle, porque perjudicamos a trabajadores. A la gente del municipio que vino le explicamos nuestras preocupaciones. Entendieron, pero esperan órdenes. Si proceden, veremos qué hacemos".

La vereda opuesta

La postura de Robledo no cayó bien entre los ambulantes no sindicalizados. "Estos son los mismos que consiguieron lugares en la vieja terminal, y cada uno tiene tres o cuatro mesas en el centro, y desprecian a los ambulantes ’nuevos’, que tienen poca mercadería", dijo Anabela, puestera de Mendoza al 600. "Esta gente no defiende a los trabajadores, sino solamente su propio negocio. ¿Por qué a ellos habría que darles algo y a nosotros no?", se preguntó José, otro ambulante independiente.

Cronología de los hechos

1- Los ambulantes vienen solicitando a las autoridades municipales una tregua con los operativos hasta el 10 de enero próximo.

2- Los dirigentes de la FET quieren que se cumpla el fallo judicial, mediante el cual se ordena liberar de vendedores la zona del microcentro.

3- Los puesteros se resisten a ser reubicados en El Bajo, tal como sugirió el intendente capitalino, Domingo Amaya.

4- El sindicato insiste en que unos 150 afiliados sean habilitados para vender en el centro y pide gestionar por un local en Maipú al 300.

5- El intendente pidió al gobernador José Alperovich, más colaboración policial para efectuar operativos de erradicación.

6- Ante la falta de diálogo con el municipio, los ambulantes decidieron reinstalar sus puestos de venta en la zona de las peatonales.

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