Los camioneros franceses comenzaron ayer a bloquear caminos clave y los sindicatos de trenes anunciaron nuevas huelgas para hoy, aumentando la presión sobre el presidente Nicolas Sarkozy por su impopular reforma del sistema de pensiones.
Las nuevas acciones de los camioneros y empleados ferroviarios siguen a las huelgas de los trabajadores de refinerías y la amenaza de más marchas para forzar a Sarkozy a eliminar la reforma antes de su votación en el Senado.
Sarkozy prometió no ceder a las críticas contra su plan de elevar la edad de jubilación para disminuir un creciente déficit en el sistema de pensiones. Los poderosos sindicatos, que tienen un historial de aplastar reformas impopulares, prometieron seguir en su cruzada.
Ante la falta de combustible en algunas estaciones de servicios, el ministro francés del Interior, BriceHortefeux, afirmó ayer que desbloquearán los depósitos petroleros por la fuerza si se mantienen los bloqueos.
Reconoció que doce refinerías del país están bloqueadas con motivo de la huelga pero recordó que Francia cuenta con reservas estratégicas de combustible para casos excepcionales.
La determinación de las autoridades francesas para evitar que haya penuria de combustibles quedó clara hoy cuando algunos trabajadores de la refinería de Grandpuits, a las afueras de París fueron convocados para reabrir el centro bajo amenazas de graves sanciones.
Esa acción provocó la cólera de los sindicalistas, que bloquearon el acceso a la refinería con barricadas.

Comentá la nota