Se extiende en la Ciudad la escasez de combustible

Para cargar nafta o gasoil hay que hacer colas largas y recorrer varias estaciones de servicio. El problema se ha hecho estructural y obstaculiza el tránsito en zonas de alta concentración vehicular
Como parte del paisaje cotidiano de la Ciudad desde hace ya largos meses las extensas doble filas de vehículos a las que obliga la escasez de combustible entorpecen la circulación vial y son, por esa razón, causa potencial de accidentes. Pero también complican la vida de frentistas y comerciantes porque las colas obstruyen las cocheras particulares y en los negocios se pierden ventas de los clientes al paso que no tienen dónde dejar su auto.

Las hileras de coches son enormes y ocurren por lo general en las bocas de expendio de combustible de YPF -donde el hidrocarburo es más económico y los consumidores tienden a volcarse a la marca- que están ubicadas en zonas de intenso movimiento de tránsito y de una alta densidad de población. Como los vehículos se acumulan en doble fila y en una extensión que a veces supera una cuadra, durante ese tiempo reina el caos: los conductores de autos estacionados no pueden retirarse del lugar con facilidad, a los vecinos se les dificulta el ingreso al garage de sus casas, hay bocinazos, en los comercios se resiente la actividad y los taxistas de las paradas deben lidiar para salir de la fila cuando consiguen un viaje.

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