Aguas Mendocinas estimó el valor en un total de 100 mil dispositivos instalados de acá a cinco años. La idea es que la colocación del aparato sea costeada en partes iguales por el Estado y el usuario.
Sin embargo, la legislación vigente nos permite implementar un régimen de tipo mixto para la medición del agua, es decir, con un cargo fijo más un recargo por exceso”, explicó el presidente de Aysam, Rolando Baldasso, quien enfatizó en que a la hora de colocar estos aparatos de control se priorizará a los “derrochones”. Ahora bien, para determinar quiénes consumen el recurso hídrico en exceso, la empresa piensa basarse en el sistema de multas y por el actual sistema de Catastro. Es decir, se calculará teniendo en cuenta si la vivienda tiene piscinas, grandes jardines y espacios propicios al riego que no utilicen el agua de riego sino potable.
Para ello, Baldasso ha llegado a un acuerdo con el Departamento de Irrigación para detectar dónde se han disminuido los padrones de riego. Esto es que Irrigación comunique a la empresa cuántas personas han renunciado al agua de riego y que, por lo tanto, utilizan el agua potable para actividades propicias al derroche. “A ellos se les aplicarán medidores”, aclaró Baldasso. La implementación del proyecto se encauzará una vez que la Legislatura apruebe el Plan Estratégico de Financiamiento que, básicamente, pide la autorización de 900 millones de pesos para 10 años de gestión de la empresa estatal.
Dentro de este plan está contemplada la autorización de los 20 millones de dólares que se necesitan para hacer extensivos 100 mil medidores en un lustro. Sin embargo, el presidente de Aysam aclaró que la semana que viene se pondrá en marcha el período de prueba con los aparatos de medición ya colocados. “Se sacarán los medidores que ya existen, se limpiarán, calibrarán y volverá a ponerse en funcionamiento para evaluar cómo marcha este sistema”, agregó Baldasso.
CÓMO FUNCIONARÁN. Aunque todavía no está definido, la empresa apunta a que el sistema de medidores sea financiado en forma mixta, es decir, que el Gobierno pague la mitad de la instalación de estos aparatos y la otra mitad la abone el usuario. “Ante todo hay que generar un cambio cultural para que la gente entienda que es necesario racionalizar el recurso hídrico”, enfatizó el funcionario. Actualmente, la compañía posee 350 mil cuentas en todo el Gran Mendoza y hay unos 100 mil medidores colocados aunque sólo 20 mil están en funcionamiento.
La medición se realiza de dos formas, a través del sistema volumétrico neto, que mide por metro cúbico, y el sistema de cuenta fija más exceso, que es el que se aplica a aquellos vecinos que son derrochones, y que la legislación avala para que la compañía pueda ejercer control en el consumo del agua potable. La instalación de estos medidores existentes cuesta hoy por hoy 200 pesos y se descuenta por única vez de la factura mensual.
El sistema resulta atractivo no sólo porque se puede racionalizar el consumo, sino también porque es una forma de recaudar mayor cantidad de fondos. Además, Baldasso estimó que para llegar al objetivo, o sea a la instalación de 100 mil medidores más, se calcula que se deberán instalar entre 25 y 50 aparatos por día luego de que se obtenga el permiso legislativo.
MATERIALES Y FINANCIACIÓN. El medidor es una especie de caja rectangular que generalmente está hecha de metal. Sin embargo, la empresa está en plena evaluación de los materiales que se pueden utilizar para evitar el robo de materiales propensos a los negocios y exportación como es el caso del bronce o del cobre. Está descartado el uso del plástico porque no es un material resistente al agua. “Estamos viendo algunos materiales que no son ‘robables’ (sic), es decir, algún tipo de metal que no resulte atractivo para la actividad delictiva”, enfatizó Baldasso.
En esta nueva etapa del servicio hídrico, muchas son las alternativas que se barajan para llevar adelante este tipo de tareas que resultan indispensables para el servicio. “Dentro del Plan Estratégicos hay obras que resultan prioritarias y el sistema de medidores es una buena alternativa para sobrellevar la falta del recurso hídrico que en nuestra provincia es recurrente. Por ello esperamos el aval legislativo del endeudamiento por 900 millones de pesos dentro de los que se incluirá la extensión de medidores”, aclaró Baldasso. Previo a ingresar a la Casa de las Leyes, el proyecto tendrá que ser revisado y autorizado por el EPAS.
NÚMEROS
FUNCIONAN 20 mil Medidores en la actualidad en el Gran Mendoza, a pesar de que existen 100 mil. CLIENTES 350 mil dejó la ex empresa Obras Sanitarias a Aysam en la zona metropolitana. QUIEREN INSTALAR 50 por día en Mendoza a partir de la autorización legislativa del Plan Estratégico de Financiamiento.
Comentá la nota