En la actualidad se utilizan las plantas exportadoras, ubicadas en las empresas, pero con control aduanero. El resto exporta por aduana de frontera, un paso internacional, un puente internacional o un aeropuerto.
Sin duda que contar con una zona primaria aduanera sería lo ideal para potenciar los números del Comercio Exterior, pero además, en materia de costos, los precios adicionales impactan en gran medida en la logística. En lo que respecta a los depósitos fiscales, si bien en el país hay una restricción en la habilitación desde hace muchos años, se dispone de la vía de excepción, sobre todo en aquellos lugares en los que su funcionamiento es una necesidad, como en la provincia. “Es impensable que no se haya canalizado la habilitación de un depósito fiscal”, destacó Gustavo Faffa, docente universitario en Córdoba.
Frente a esas limitaciones, los exportadores deben recurrir necesariamente a los depósitos fiscales que funcionan en Tucumán o Palpalá con zona primaria aduanera, en Jujuy. Allí van con su operador, para exportar o importar, también participa el despachante de aduana, documenta la operación y consolida toda esa carga. Desde allí se realiza toda la operación. El resto exporta por alguna aduana de frontera, una zona primaria, que puede ser un paso internacional, un puente internacional o un aeropuerto internacional, destacando que Salta cuenta con dos aduanas, que son fronterizas, que canalizan algunas operaciones.
Mientras en el país se abren nuevos polos exportadores, el Gobierno nacional, al igual que lo que ocurre con la provisión de radares, en una zona clave, todavía sigue mirando con indiferencia las necesidades de la región. Hace cinco años que se iniciaron las gestiones, pero si bien hubo avance, todavía no existe una respuesta efectiva en el tema.
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