La estadística oficial ratifica el ciclo adverso que atraviesa el sector. Como una prolongación del último bimestre de 2011, enero volvió a exhibir números en baja.
Según Senasa, durante el primer mes del año los envíos de pescados y mariscos tuvieron un retroceso interanual del 13,1 por ciento, haciendo caer también un 5,5 por ciento los ingresos.
Este último dato revela que la mejora de precios que exhiben algunos productos no alcanzó para compensar el menor volumen vendido en un contexto de retracción.
Para ser más precisos, durante enero salieron 24.479 toneladas a cambio de 81,5 millones de dólares; es decir, 3.719 toneladas y 4,7 millones por debajo de lo que fue el arranque del año pasado.
Ya las ventas habían caído un 30 por ciento en noviembre y otros 11 puntos en diciembre respecto a iguales meses de 2010, con lo cual se profundizan los interrogantes de cara al futuro inmediato.
Con la tibia ayuda del Gobierno nacional, la siempre tensa discusión salarial dando sus primeros pasos y los costos que siguen su marcha ascendente pocos empresarios pueden mostrar optimismo.
La mayoría argumenta que la crisis de Europa y el impacto de los productos de la acuicultura en mercados como el de Brasil contraen el negocio y aumentan los stocks en las cámaras locales.
Durante enero la merma en las ventas de langostino (3.252 t. por 18,4 millones), calamar (2.218 t. por 4,9 millones) y merluza de cola (952 t. por 2 millones) explicaron parte del escenario.
Sin embargo, algo más favorable fue el ritmo de operaciones para merluza hubbsi (8.315 t. por 22,2 millones) y corvina (1.165 t. por 2,2 millones), dos recursos con impacto en Mar del Plata.
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