Con tres grupos de explosiones coordinadas, las legaciones de España, Alemania, Egipto, Siria e Irán sufrieron diversos daños y más de cuarenta personas murieron. Por la buena organización simultánea de los autos bomba, todo señalaría la mano de Al Qaeda.
El edificio de la representación egipcia quedó prácticamente destruido luego de que el atacante logró pasar varios retenes antes de hacerse estallar a pocos metros de la entrada. Ante la embajada iraní la explosión dejó un cráter de cinco metros de diámetro. El encargado de negocios de Irán en Bagdad, Kazem Sheij Forutan, declaró a la agencia oficial iraní Fars que "por el momento ningún empleado de la delegación fue herido en el atentado".
El cuartel general de las fuerzas de seguridad de Bagdad se salvó de la destrucción luego de que las autoridades militares lograron detener un cuarto vehículo con explosivos en el barrio de Masba. Para el ministro iraquí del Exterior, Hoshyar Zebari, los ataques llevan la "marca" de Al Qaeda y recuerdan los golpes espectaculares que la red extremista asestó en los últimos meses a hoteles internacionales y edificios del gobierno. El Ministerio de Asuntos Exteriores de España admitió que su embajada en Bagdad sufrió "cuantiosos daños materiales" pero confirmó que "no hay que lamentar víctimas". Desde Berlín, la canciller Angela Merkel se declaró "profundamente afectada" por el atentado contra la delegación de su país, donde murió un miembro de la seguridad iraquí.
El mayor ataque múltiple de los últimos dos meses se registró en medio de las intensas negociaciones para formar un nuevo gobierno tras las elecciones del pasado 7 de marzo. En los comicios ganó el ex premier laico Iyad Allawi, pero los resultados son cuestionados por el jefe del gobierno saliente, el chiita Nuri Al-Maliki. Sólo dos bancas separan a los dos principales bloques que se enfrentaron en las urnas el 7 de marzo, la alianza intersectorial liderada por Allawi y la coalición de Al-Maliki.
En un signo de la tensión que rodea a la falta de resultados electorales claros y admitidos por todas las partes, el gobierno reconoció que el número de víctimas civiles en Irak aumentó en marzo a 216 en relación con los 135 muertos registrados en enero. Estados Unidos, cuyos soldados permanecen replegados en las zonas rurales y deben retirarse definitivamente de Irak en agosto, advirtieron sobre la utilización por parte de Al Qaeda del "vacío de poder" que se produjo tras las elecciones. En Mosul, a 400 kilómetros de Irak, también se produjo un atentado con coche bomba, que dejó tres muertos y 40 heridos.
Hamás busca baja tensión para Gaza
La amenaza israelí de lanzar de nuevo una gran ofensiva militar en Gaza si continúan los cohetes lanzados desde allí parece haber surtido efecto. Hamás, que gobierna de facto la Franja desde hace casi tres años, acordó anoche reducir tensiones con su vecino, "incluidos los ataques con cohetes". La decisión fue adoptada en una reunión secreta en Gaza con líderes de la Yihad islámica y de dos organizaciones armadas de corte izquierdista, el Frente Democrático para la Liberación de Palestina y el Frente Popular para la Liberación de Palestina.

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