Explotó una bomba en la casa de un funcionario de la Justicia y se sospecha de múltiples causas

El estallido se escuchó a cien metros a la redonda y la onda expansiva destrozó una camioneta y la ventana de la habitación principal de la vivienda donde duerme el Instructor Daniel Islas y su esposa.
La temperatura había empezado a bajar desde las 20 del miércoles. A las 4.15 de ayer, la concurridísima avenida Aguirre era, literalmente, un desierto. En este escenario, silencioso y vacío, estalló una bomba que despertó a todos los vecinos del barrio Primera Junta. La explosión destrozó una camioneta perteneciente a un funcionario judicial y la ventana de la habitación principal.

El estallido, que quebró la tranquilidad de la noche en el sudoeste de la provincia, estuvo focalizado en un domicilio, ubicado en Aguirre sur 1434, entre Castelli y Lavalle.

Lo único que pudieron ver los damnificados y los vecinos, apenas se acercaron al lugar de la explosión, fue una camioneta Toyota Hilux, con el frente destrozado, y algunas llamas mínimas que empezaban a consumir al vehículo y que fueron sofocadas rápidamente por el dueño del rodado.

Nadie daba crédito a lo que estaba pasando. El propietario de la vivienda, Daniel Islas, instructor del Juzgado del Crimen de Cuarta Nominación, primero se aseguró de que nadie hubiese sufrido daños. Afortunadamente, salvo la desorientación, propia del temor y del terrible estruendo, nadie en la vivienda de la víctima, ni en la de vecinos, resultó lesionado.

Poco después del estallido, se generó un principio de incendio que fue sofocado por las víctimas que durante varios minutos no quisieron acercarse al vehículo por el temor a que se generara una nueva explosión.

Los bomberos llegaron varios minutos después, aseguraron la zona y revisaron la camioneta para corroborar que ya no existía peligro en la zona.

En primera instancia, todos pensaron que se trataba de un desperfecto técnico que había producido el estallido, para alguien que trabaja en los Tribunales y ha oído cientos de casos de explosiones accidentales, no fue ninguna novedad.

Pero, a medida que avanzaban los trabajos de los Bomberos y de la Policía, las teorías fueron cambiando.

Cuando la jueza de turno, Rosa Falco de Rainieri, llegó hasta el lugar del hecho, las sospechas de que había sido un accidente comenzaron a disiparse. El trabajo preliminar, indicaba que un artefacto explosivo había sido colocado debajo de la camioneta Toyota Hilux, color gris.

Durante varias horas de la mañana de ayer, los peritos de la División Criminalística trabajaron en el lugar de la explosión.

De acuerdo con lo que indicaron fuentes con acceso a la investigación, la explosión de produjo por un artefacto explosivo, de compresión, que produjo un estallido direccionado hacia arriba y adelante.

La bomba habría sido colocada entre el motor y la cabina del conductor. Provocó que las partes flotantes del motor de la camioneta se desprendieran y salieran despedidas.

La hipótesis del atentado empezó a sonar fuerte entre los investigadores luego de las pericias de Criminalística. No obstante, la jueza del Crimen de Quinta Nominación, fue cauta al señalar que aún no había recibido en informe por escrito y prefería “esperar para analizar las pruebas”.

Lo cierto es que el artefacto explosivo no sólo se puso debajo de la camioneta, sino que se supo que ese vehículo estaba estacionado frente a la habitación principal de la casa, por lo que se estima que habría sido un mensaje direccionado al funcionario judicial o a su esposa.

La onda expansiva destrozó los vidrios de la casa y se escuchó a cien metros a la redonda. La potencia del artefacto sorprendió a los peritos, porque “parecía el trabajo de un especialista”

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