La expectativa del voto

El fin del ciclo político local y las incógnitas del futuro. ¿Los anuncios de representantes de Obras Públicas de la Nación en Azul se concretarían sólo si gana el candidato del Frente para la Victoria? ¿Se trata de una manipulación? ¿El intendente Duclós transgredió la veda electoral con la habilitación de la obra del Hospital?

Hace algunas semanas, desde esta columna, nos preguntábamos qué vota la gente cuando vota a propósito de un artículo de la revista Le Monde Diplomatique. Daba una serie de argumentaciones pero, días pasados, un dirigente kirchnerista local aseveró algo que tiene sustancia cuando se analiza (o se intenta, por lo menos) los porqués de la conducta del electorado. "Se votan expectativas". Y es verdad, por encima del tipo de expectativas: la del cambio, la de consolidar lo que hay, la del bolsillo, la de la figura del caudillo donde se deposita la esperanza (muy a lo criollo, claro).

En un proceso electoral teñido - o desteñido - con resultados irreversibles para Presidente y Gobernador, ¿qué queda? La pelea por las legislaturas, los cargos municipales, el encuadramiento futuro de la oposición en virtud del ciclo que se viene y la disputa interna en el kirchnerismo por el poder.

Los simuladores

También los que se pasarán de vereda después de octubre, el divorcio de un casamiento no consumado entre los radicales de Ricardo Alfonsín y el neoperonismo de Francisco de Narváez que ya está cometiendo adulterio paseándose del brazo de Alberto Rodríguez Saa. Más aún después de la depresión que le tomó al conocer la última encuesta de la consultora Poliarquía que lo deja a una considerable distancia de Daniel Scioli.

A propósito, hay declaraciones de algunos dirigentes de la UCR local que no se llegan a comprender cuando hablan de "organicidad" frente al estofado incomible de la UDESO o, las del postulante a senador José Scioli cuando en Azul dijo que el candidato de ese sector a presidente es Alfonsín. A uno le queda la duda si es un capítulo no estrenado de Los Simuladores.

Para colmo, al socialista Hermes Binner se le ocurrió decir que no estaría en contra de una reforma constitucional que tienda más al parlamentarismo. Elisa Carrió salió a morderle la yugular que, en esta circunstancia, no se sabe si no termina beneficiando al Frente Amplio Progresista que, justo es decir, es otra mescolanza de partidos y agrupaciones que tiene un diagnóstico reservado.

El día después

Con este mini panorama de esquizofrenias, ¿qué duda cabe que estamos a la puerta de otro ciclo del kirchnerismo-cristinismo en el gobierno? No pregunten por el día después en un contexto que será distinto con los modales bonapartistas de un kirchnerismo que puede analizarse como una etapa superior del peronismo o una especie de actualización doctrinaria para el siglo XXI. Lo único claro es que sigue siendo una máquina de poder donde el aparato legitima la conducción y allí se recluyen todos pese a que vayan y vengan de una vereda a otra. No importa si se trata del flamante gobernador electo de Río Negro Carlos Soria, una viva expresión de la derecha peronista, el mismísimo Carlos Menem o la nueva burguesía K con su empresariado haciendo pingües negocios. Tampoco el operativo de un desmadrado juez y los servicios kirchneristas con la detención del dirigente ferroviario Rubén "Pollo" Sobrero que obligó a ponerse un broche en la nariz a organizaciones sociales y al progresismo K ante tan burda maniobra.

De pertenecer a la "preguntonta"

La cuestión es "pertenecer" y este Gobierno lo tiene clarísimo. El ejemplo se tuvo en nuestra ciudad el jueves pasado cuando desembarcaron integrantes de la Secretaría de Obras Públicas de la Nación para anunciar un programa de emprendimientos a referentes del Frente para la Victoria encabezados por José Inza. Resultó interesante, por ejemplo, la construcción de 750 casas o las 150 cuadras de pavimento, un puente sobre el arroyo Azul en el casco urbano (¿no habría que reparar los existentes?) o la ejecución de un polideportivo. En el "copy y pegue" se les escapó el tema de las redes de agua corriente y cloacas cuando nuestra ciudad está prácticamente cubierta con esos servicios. Lo novedad sería la construcción de una bomba impulsora para el cruce del arroyo. ¿Las 150 cuadras se sumarán a las otras tantas que ya tienen financiamiento? Lo de la autovía en ruta 3 fue puro palabrerío ya que la Presidenta le informó al intendente de Las Flores que se incluyó en el presupuesto 2012 el tramo de Monte hasta esa ciudad. El detalle es la partida asignada: un 0,5 por ciento de la obra hasta llegar al 2015 con el 90 %. No sólo habrá que elevarle plegarias a "San De Vido" (o el que le siga) para que se cumplan estos plazos sino que el trayecto Las Flores - Azul seguirá esperando.

Ahora, la "preguntonta" es: ¿el Gobierno Nacional hará esas obras sólo si gana el candidato del kirchnerismo? ¿Qué sucedería, por ejemplo, si gana Agustín Carus o Néstor Mansilla (para evitar nombrar a Carlos Vignau por eso de la paranoia duclosista hacia la prensa que tienen algunos descerebrados).

¿El anuncio es producto de gestiones de quién, más allá de un listado? La impresión es que desde la concepción del centralismo democrático se manejan los recursos y las obras. ¿Por qué nunca llegaron los fondos para construir el Plan Federal de Viviendas II o la continuidad de la ampliación del Hospital?

Los K y la tentación

El kirchnerismo local se siente gobierno con encuestas que manejan y le dan una gran distancia a Inza sobre Vignau con el enorme aporte que le daría Cristina. Otras que circulan en los pasillos del Frente Amplio le dan pocos puntos de distancia entre ambos. Si la Presidenta repite la elección del 14 de agosto en Azul, ¿cuántos miles de corte de boletas tendría que haber para dar vuelta el resultado?

En este juego, Omar Duclós se encargó de cruzar a Inza por declaraciones sobre su gestión y, como para darle el toque final a la acelerada frente a la veda electoral (¿la misma fue violada?), el Intendente ayer habilitó obras en el Hospital Pintos mientras que Vignau salió a jugar por las suyas. No sólo adelantó que, de ser intendente, finalizaría la obra de la Escuela Nº 17 con fondos municipales si la provincia no lo hace, en una postura contraria a la del Jefe Comunal, sino que en los próximos días presentará su equipo de trabajo.

Sabe que, hasta ahora, es uno de los enigmas que no desentrañó Inza como tampoco su concepción de gestión al frente de la Comuna. A fuerza de ser sinceros, nadie lo ha hecho y tampoco es claro si a la ciudadanía le interesa.

Es el final de un ciclo político. Es la expectativa, estúpido, se podría decir adaptando la expresión del ex presidente estadounidense Bill Clinton refiriéndose a la economía.

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