El desafío de comprender lo que demanda la sociedad en determinado momento histórico. Las tensiones en el regreso del peronismo al poder y el apoyo que requiere Inza. Extensa y dura reunión del Intendente con ediles del Frente para la Victoria. Las disputas carnestolendas entre algunos funcionarios.
La lectura correcta entre lo que se propone como idea central quien gobierna y la construcción de una expectativa ante el ciudadano sería una síntesis que empuje esa dinámica, ese vínculo no escrito.
Si algo caracteriza estas semanas iniciáticas de la gestión del intendente José Inza es una especie de tensión entre el regreso del peronismo y sus flamantes versiones kirchneristas al poder, la disputa con el statu quo y, en el atisbo final, qué tipo de Comuna se pretende para nuestra ciudad.
Otra etapa del modelo
Estar ligados al ya famoso latiguillo de modelo nacional y popular que lleva adelante la presidenta Cristina Fernández o aceitar todo lo posible el ineludible vínculo con el gobierno de Daniel Scioli y sus enigmas resulta una obviedad. La cuestión es el cómo y entendiendo que la etapa política que vive hoy la Argentina no es exactamente igual que en años anteriores.
Porque hay datos objetivos que así lo indican, porque el dinero ya no "sobra", la economía ingresó en otro ciclo y porque hay circunstancias de la construcción política que se modificaron. Y ni siquiera sería necesario recurrir a la catástrofe ferroviaria en la estación Once de Buenos Aires donde se mostró uno de los rostros más desgraciados de un Estado que, después de nueve años de kirchnerismo no alcanzó a modificar una base corroída de corrupción y negocios (junto al increíble silencio presidencial o los disparates del secretario de Transporte).
Hay un dato: el diseño K de gobierno nunca apuntó a modificar cuestiones sustanciales del tejido estatal como sustrato. Se trabajó y trabaja desde otra concepción y otro rol dinámico de intervención, por ejemplo, en la economía. Aunque quien esto lea se asombre o no lo crea, las últimas reformas al Estado se hicieron durante el menemismo y el gobierno de Fernando de la Rúa y todavía siguen vigentes a través de un sustento de leyes. El camino elegido por la Casa Rosada, desde su interpretación centralista de la democracia, es manejarse por decreto. ¿Por qué no están por ley (por ejemplo) las paritarias o la Asignación Universal por Hijo?
Cuando desde las usinas ultra k se tira la idea de modificar la Constitución, más allá del escalofrío que esto le provoca a la inicua oposición, si este fuera un país con un sistema político medianamente maduro y serio no resultaría tan descabellado ese planteo porque apuntaría más al fondo del boceto de un nuevo país. Pero, en Argentina hay tanto ruido mediático interesado por todos los costados que nadie se quiere escuchar.
Lo que pasa fuera del Palacio
No se trata de que el intendente Inza, con los problemas "en la cortita" que enfrenta en el día a día ponga la cabeza en estas vicisitudes pero sí entender qué es lo que acontece en el exterior del Palacio para traducir lo que pasa adentro.
Hay datos que indican que no habrá la plata que se había esbozado para obras (esto lo sinceró ante intendentes kirchneristas un funcionario nacional en una reciente reunión de la que no participó Inza), sí un firme respaldo en programas y gestiones de diversa naturaleza. Uno de los dirigentes más cercanos al Jefe Comunal se sinceró: "por poco que venga será más de lo que venía y, para Azul, con el atraso que traía en infraestructura, será un respiro".
La gestión se respalda en esa idea o, por ejemplo, en el otorgamiento urgente de nuevos patrulleros como le prometió el ministro Casal al Intendente días pasados en una especie de cobertura que le de respiro en estos comienzos.
Inza y los concejales
Uno de los frentes abiertos que tiene el Intendente es con los concejales (además de las desopilantes peleas entre algunos funcionarios). El viernes se desarrolló una dura reunión por alrededor de cinco horas entre Inza junto a algunos funcionarios y los principales referentes del bloque del Frente para la Victoria donde se pasaron todas las facturas. Entre el presupuesto que no se define hasta la demanda de precisiones sobre el proyecto político y el armado del gabinete.
Se trata de un equilibrio inestable ya que ambos sectores se necesitan, los ediles kirchneristas no sacarán los pies del plato, Inza les tendrá que abrir el juego pese que siente que algunos de ellos no lo acompañaron en el armado del gabinete. Pero ninguno está en condiciones de tirar demasiado de la soga porque la decisión de elegirlo al médico cardiólogo, construir su candidatura y la llegada a la intendencia forma parte de todo un proceso farragoso que se vivió durante el 2011 y fue el corolario de un peronismo local que venía muy golpeado, que no encontraba la salida del laberinto, que enfrentaba el fin del ciclo de Omar Duclós y le pasaba por encima la ola gigante del cristinismo - sciolismo.
El peronismo en el poder
Y el resultado fue el triunfo en las elecciones. Aunque parezca una película del neorrealismo italiano, los herederos azuleños del general Perón, tendrán que entender que son gobierno y las palabras adquieren otra dimensión cuando lo que se discute es el poder. Y les guste o no, el principal referente y la edificación de la figura del intendente pasa por Inza quien, como diría un veterano dirigente pejotista, no nació de un repollo. Hoy el diputado Mario Caputo alienta esa tesitura, está jugando fuerte junto a él y es mirado de reojo por algunos concejales del FpV.
Hay una opinión pública observando y el papelón del enfrentamiento entre la secretaria de Cultura y el responsable de Turismo y Fiestas Populares por los carnavales o la edición de Otoño Azul, entre otras yerbas, se transformó en la comidilla de los comentarios. O la disparidad de criterios entre algunos funcionarios. O la pregunta sobre qué función cumplen algunos. Pueblo chico…
Hay algo que Inza debe tener como una biblia: no puede perder bajo ningún concepto la expectativa que despertó en el electorado. Es su nutriente. Es el conejo de la galera que debe sacar en los momentos donde la soledad es un amigo que no está, como escribió Luis Alberto Spinetta. Y, ya se sabe, cuando el confesionario se transforma en la soledad del poder.






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