El concejal del Bloque Atlántico, Carlos Fernando Arroyo, se quejó porque, a su entender, “acá, a veces, se permite cualquier cosa”. Y agregó: “la gente llega a la ciudad y, aunque no tenga trabajo ni vivienda, se queda y se pone a hacer lo que sea”. “Es así como crece la ciudad, desordenadamente”, cuestionó.
“Después – detalló - ocupan un terreno, arman un tinglado y se afincan en nuestro distrito, lo cual genera una situación social gravísima”.
A colación, para aclarar su parecer en torno a este punto, Arroyo expresó: “la pobreza es siempre pobreza, pero se agrava mucho más en un lugar ajeno, donde se suma el desarraigo y todo lo que ello implica”.
“Para decirlo de otro modo, en tierra propia, los seres humanos son capaces de desarrollar métodos de supervivencia mucho más fácilmente”, cotejó.
Por último, en tanto, dijo: “de más está decir que, pasado el impacto inicial que generan las bondades de la ciudad, llegan las consecuencias; entre ellas, las necesidades y los servicios que las familias no pueden cubrir de ninguna manera, los problemas de hacinamiento, la falta de vivienda y la diferencia de costumbres, problemas muy difíciles de subsanar”.

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