Exodo de inmigrantes por la ley en Arizona

Familias enteras dejan el Estado por temor
PHOENIX.? No hay datos oficiales sobre cuántos se marcharán debido a la ley, pero los testimonios recogidos en escuelas, comercios, iglesias y centros de salud son coincidentes: la cifra será alta. Arizona vive un paulatino éxodo de inmigrantes.

En un vecindario al este de la capital de Arizona, Minerva Ruiz, Claudia Suriano y Silvia Arias realizan una venta de garaje para recaudar dinero y marcharse de Arizona y de la dura ley estatal que las considera delincuentes, por ser indocumentadas.

Ruiz y Suriano, así como sus familias, planean mudarse este mes.

Arias y su familia contemplan también la posibilidad de irse, pero esperarán a ver si la nueva ley entra en vigor el 29 de julio, como está previsto. En ese caso, no tendrán otra alternativa.

La ley requiere que la policía, cuando investigue algún presunto delito o infracción, pregunte a las personas sobre su estado migratorio, si existe una "sospecha razonable" de que esa persona se encuentra ilegalmente en el país. Convierte también en un delito menor el encontrarse sin documentos en Arizona, y prohíbe buscar trabajo como jornalero en las calles del estado.

Al promulgar la ley, el estado no ha ocultado sus intenciones. Busca expulsar de Arizona a los indocumentados y desalentar su regreso.

En el tramo de 400 metros de la calle Belleview donde viven Ruiz y Suriano en Phoenix, más de la mitad de los departamentos y casas tienen letreros de "Se alquila" en la fachada. Las mujeres dicen que la mayoría de la gente ha pensado en mudarse desde fines de abril, cuando se promulgó la nueva ley. "Todos tienen miedo", dice Arias.

Hace 15 años, Arias, de 49 años, y su esposo jornalero, pagaron a un "coyote" (traficante de indocumentados) para llegar a Arizona desde Tepic, capital del estado de Nayarit, en la costa mexicana del Pacífico. Sus hijos, de 9, 11 y 13 años, son ciudadanos estadounidenses.

"No quiero irme, pero no sé qué va a pasar", dice.

Ruiz, de 38 años, y su marido carpintero, llegaron a Estados Unidos desde Los Mochis, en el estado de Sinaloa, vecino de Nayarit, hace unos seis años, con visas de turistas, que expiraron hace un buen tiempo. Dos de los niños, de 9 y 13 años, están aquí ilegalmente, mientras que su hijo de 1 año nació en Estados Unidos. La familia se mudará a Clovis, Nuevo México, donde tienen otros parientes.

Miedo

Suriano, de 28 años, cruzó junto con su marido la frontera hace seis años, por el desierto, llevando en brazos a un bebe. El niño tiene ahora 9 años y la pareja tiene otro hijo, de 4, nacido en Estados Unidos.

Ahora, Suriano piensa mudarse a Albuquerque, donde no conoce a nadie. Sin embargo, la pareja ha logrado ya alquilar un departamento, y él ha conseguido un empleo de carpintero. "Estamos dejando atrás todo", dice Suriano, con lágrimas en los ojos. "Pero tengo mucho miedo de que la policía me agarre y me mande de regreso a México", dice.

Algunas personas en el vecindario no comparten ese mismo dolor.

"Adiós, hasta la vista", dice Sarah Williams, de 28 años, quien vive a dos calles de Ruiz y de Suriano, con su tía y sus dos hijos pequeños. "Ellos están quitando oportunidades a los estadounidenses y a los residentes legales", señala.

Sin embargo, asegura que no apoya la nueva ley de Arizona, pues considera que llevará a discriminación racial contra ciudadanos y residentes legales.

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