La Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo pidieron nuevas medidas para, supuestamente, reducir el déficit fiscal de la península helénica. Proponen crear impuestos y más cesantías.
Un día después de que el Ministerio de Finanzas de Grecia anunciara que habían terminado los tiempos de pedirle sacrificios al pueblo helénico, la “troika” integrada por la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional (FMI) exigió a Atenas una avalancha de impuestos nuevos a trabajadores y jubilados y otros 150 mil despidos de empleados públicos para, supuestamente, reducir el déficit fiscal.
Las nuevas exigencias que recibió el gobierno griego desmienten las previsiones que hicieron funcionarios el lunes tras una visita de los delegados de los acreedores internacionales de Grecia, quienes garantizaron que no se precisarían nuevas medidas de ajuste. Sin embargo, las cifras difundidas ayer mostraron que el déficit griego siguió creciendo en noviembre mientras la recesión, alimentada por el brutal ajuste, impidió que se generen gran parte de los recursos extras que el gobierno esperaba recaudar a través de los impuestos de emergencia. Según los datos provisorios del Ministerio de Finanzas, el “agujero negro” del presupuesto estatal griego se amplió un 5,1% en los primeros once meses de 2011, llegando a los 20.520 millones de euros, frente a los 19.500 de hace un año.
Por eso mismo, o bien para darle un corte neto al gasto público, la “troika” le pidió al gobierno griego más ajuste fiscal mediante el despido de otros 150 mil empleados públicos hasta 2015, además de los 30 mil que pasarán a disponibilidad antes de fin de mes. El pedido fue anunciado por el ministro de Reforma Administrativa, Dimitris Reppas, al término de una reunión con los representantes de los acreedores internacionales.
Reppas les explicó que las medidas de pasar a disponibilidad al personal público considerado excedente no dieron los resultados esperados porque fue aplicada de apuro y sin una evaluación correcta del sector público.
En tanto, los contribuyentes griegos se están preparando para recibir una avalancha de impuestos nuevos en el objetivo del gobierno de tener un superávit fiscal de 2300 millones de euros, como lo prevé el programa económico aprobado para evitar la bancarrota del país, que vive una crisis fiscal y de endeudamiento alto.
Los más afectados serán los trabajadores con ingresos fijos y los jubilados, porque deberán pagar mensualmente un impuesto extraordinario y otros gravámenes que el Ministerio de Finanzas no está en condiciones de calcular, como las contribuciones sobre inmuebles de 2009 y los impuestos al patrimonio de 2010 y 2011.
Frente a los impuestos nuevos que se acumularán sobre las espaldas de los contribuyentes griegos está el de solidaridad (para el trienio 2010-2012) al cual se sumará la reducción excepcional de la exención fiscal y el aumento de las cuotas anuales para el ejercicio profesional.
El nuevo sistema fiscal es particularmente duro para las familias con tres o más hijos, que deberán pagar un impuesto adicional a las ganancias entre 540 y 2750 euros al año.
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