Exigen “cambio estructural” en la Oficina Anticorrupción

Después de que se conocieron los porcentajes estadísticos de la tarea que realiza la Oficina Anticorrupción de Chubut, desde diferentes partidos políticos de la provincia solicitan “cambios estructurales” en su funcionamiento y conformación. Desde la UCR, Jorge Aubía sostiene que dicho organismo “debe estar a cargo de un funcionario independiente”, mientras que para Roque González, del PACh, “es uno de los tantos fracasos del dasnevismo”.
Jorge Aubía (izq): “no puede ser alguien que pida permiso al gobierno para investigar una denuncia”. Roque González (der): “es uno de los tantos fracasos del dasnevismo”.

Consultados por Diario Patagónico, diferentes dirigentes políticos de Chubut coincidieron en calificar de “ineficiente” el trabajo realizado por la Oficina Anticorrupción desde que fue creada por el gobernador Mario Das Neves con el supuesto objetivo de investigar conductas ilegales de funcionarios o acciones que perjudiquen al Estado provincial.

Para analizar su funcionamiento y profundizar las estadísticas que arroja su historial, vale recordar que la Oficina Anticorrupción registra uno de los fracasos emblemáticos de la actual gestión gubernamental de Das Neves ya que, en cuatro años, de los más de 400 expedientes ingresados sólo uno llegó a tener una sentencia firme.

El organismo tiene el objetivo de velar por “la prevención e investigación de aquellas conductas que, dentro del ámbito fijado por la citada ley, se consideren comprendidas en la Convención Interamericana contra la Corrupción, aprobada por la Ley Nacional, como así también toda otra irregularidad funcional y/o violaciones a los deberes de funcionario público”.

CAMBIAR SU ESTRUCTURA

En ese sentido, para el dirigente radical, Jorge Aubía, “lo primero que está claro es que la Oficina debería funcionar bien si quien está a cargo fuese un funcionario independiente. No puede ser alguien que pida permiso al gobierno para investigar una denuncia”.

“Los números que se dieron a conocer reflejan que no sólo la persona que está a cargo del organismo no es capaz, sino que además determinados expedientes se han cajoneado. Entonces, es evidente que así como están las cosas no sirve”, determinó el ex intendente de Comodoro Rivadavia.

En tanto para el diputado provincial del Partido Acción Chubutense, Roque González, la Oficina Anticorrupción “es uno de los tantos fracasos del dasnevismo; reemplazó a la Oficina Investigativa que igual no cumplió sus objetivos porque los funcionarios estuvieron condicionados”.

“Queda claro que así no puede continuar, hay que repensar su funcionamiento y si no cumple con sus funciones se debe ir con su creador Mario Das Neves”, señaló González.

Por su parte el referente del Frente Unidad Sur, César Herrera, coincidió en que dicho organismo “refleja las formas de lo que se investiga pero no llega al fondo de las cuestiones. Eso de ser transparente, ser Chubut, no se aplica y la finalidad es una incertidumbre”.

“Acá es sencillo porque hay dos opciones: no hay corrupción en Chubut o el funcionamiento de la Oficina es ineficiente. Debería seguir funcionando pero con cambios estructurales; de lo contrario se pierde el tiempo con algo que es superficial”, concluyó.

LAS ESTADISTICAS

Las dudas sobre le eficiencia del organismo de contralor comienzan cuando se investiga sobre los números que convalidan el accionar de la Oficina Anticorrupción desde su creación hasta ahora. Luego de que en diciembre de 2010 el diputado del radicalismo Carlos Lorenzo realizó un pedido de informes ante la Legislatura para saber sobre el funcionamiento de ese organismo, y el fiscal anticorrupción Marcos Sánchez decidió responderlo, las dudas empezaron a aclararse.

En el documento, cuya extensión es de apenas tres carillas, se registra el accionar desde 2004 a fines de 2010 con un total de 422 expedientes ingresados, 328 denuncias desestimadas y 199 remitidas a otros organismos o a la Justicia. Pero lo más sorprendente es que sólo 5 de esos 422 expedientes fueron elevados a juicio oral, pero más llamativo aún es el hecho de que sólo uno tuvo condena firme.

El primer fiscal anticorrupción en la era dasnevista fue Jorge Novarino, un abogado de Tierra del Fuego que gozaba de una jubilación de privilegio al que también se acusó de haber sido secretario de juzgado durante la dictadura militar, donde fue denunciado por diversas organizaciones de derechos humanos.

También figuraba en los registros del Banco Central con categoría de incobrable. En 2005 Novarino renunció a la Fiscalía, según explicó, “por razones estrictamente personales”. Se supo después que no soportó las presiones que recibía desde el Ejecutivo.

Rápidamente, Das Neves nombró en su lugar a Alejandro Javier Panizzi, quien poco después saltó al Superior Tribunal de Justicia.

Tras un breve período de Raúl Villalón (luego designado rector de la Universidad del Chubut), el gobernador nombró a Marcos Sánchez, un abogado de Trelew que fue anteriormente presidente del IAS y que ahora amenazaría con renunciar si nadie lo protege de los pedidos de informe de los diputados y la requisitoria de los periodistas.

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