Exige la Liga Arabe que Al-Assad delegue el poder

EL CAIRO.- En un giro inesperado, la Liga Arabe instó ayer al presidente de Siria, Bashar al-Assad, a delegar el poder en el vicepresidente del país y a formar un gobierno de unidad nacional para frenar la violenta represión que sacude al país desde marzo pasado.
Reunidos en la sede de El Cairo, los cancilleres de la organización árabe decidieron mantener sus trabajos de campo en Siria, ampliar el número de observadores y dotarlos de mayores recursos para evaluar si el régimen de Al-Assad respeta el acuerdo alcanzado en diciembre, cuando se comprometió a replegar a sus tropas de las ciudades, liberar detenidos y poner fin a la violencia.

Sin embargo, el punto central de propuesta es la salida de Al-Assad del poder y el llamado a que transfiera sus poderes al vicepresidente, Faruk al-Chara, además de la formación de un gobierno de unidad nacional y la convocatoria a elecciones libres.

La nueva hoja de ruta para terminar con la crisis en Siria es similar a la que el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) instrumentó en Yemen y que terminó con la salida del poder del presidente Ali Abdullah Saleh (ver aparte).

El jefe del grupo de contacto para Siria de la Liga, el canciller qatarí, Hamad bin Yasim bin Yaber al-Zani, reconoció que esta hoja de ruta es "similar" a la aplicada en Yemen.

Luego de analizar el informe preliminar presentado por el jefe de la misión de observadores en Siria, el general sudanés Mohammed Ahmad al-Dabi, los diplomáticos también propusieron de forma inesperada un plan que busca el inicio de un diálogo entre la oposición y el gobierno en un plazo de dos semanas y que concluiría con la formación de un gobierno de unidad nacional.

Ese nuevo Poder Ejecutivo sirio deberá estar constituido en un plazo de dos meses, estará dirigido por una persona de consenso y su misión será aplicar el plan y preparar las elecciones parlamentarias y presidenciales bajo la supervisión árabe e internacional.

Por eso, el organismo panárabe instó a Al-Assad a transferir sus poderes a su vicepresidente para que "coopere con el gobierno de unidad y que éste pueda llevar a cabo su trabajo en el período transitorio".

El plan prevé también que el futuro gobierno designe una comisión que se encargue de la redacción de una nueva constitución que será aprobada en un referendo.

Una nueva ley electoral deberá elaborarse en un plazo de seis meses, tras lo cual se convocarán las elecciones presidenciales, posteriormente el referendo constitucional y, finalmente, se realizarán elecciones legislativas.

El audaz plan, que implicaría la salida del gobierno sirio del clan Al-Assad -en el poder desde hace más de cuatro décadas-, fue cuestionado por Argelia, mientras que el Líbano se desvinculó desde el inicio de cualquier iniciativa.

La solución de la Liga también rompe con los lazos de hermandad entre esos países (antes cuestionados por Occidente), ya que llevará la propuesta al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, al que le pedirá formalmente que adopte el plan como vía de solución para la crisis siria.

Más muertos

En este contexto y en otra jornada de represión en la que murieron 13 civiles, la Liga Arabe volvió a reclamar la liberación de los detenidos, el retiro de las tropas, el permiso para los observadores y la prensa para moverse con libertad y la autorización a los ciudadanos de celebrar manifestaciones, exigencias que formaban parte del acuerdo con Damasco alcanzado en diciembre.

El secretario general de la Liga Arabe, Nabil al-Arabi, afirmó ayer que "por el momento se ha conseguido reducir la violencia y que se cumplan de manera parcial los compromisos, pero la misión necesita más tiempo, por lo que la Liga Arabe ha aceptado la continuación de la misión y su refuerzo".

El Consejo Nacional Sirio (CNS), la mayor coalición opositora en el exilio, que ayer difundió un informe en el que cifra en 6581 el número de civiles muertos, le dio la bienvenida al plan, aunque aclaró que no negociará con el régimen hasta que renuncie Al-Assad.

"Hoy ningún sirio podría negociar con el asesino de su pueblo; Al-Assad ya está quemado", dijo el presidente de CNS, Burhan Galiun. "Cualquier inicio de una etapa de transición debe comenzar con el anuncio de Al-Assad de su renuncia al poder, ésa será la señal."

Para Galiun, la propuesta evidencia la adhesión a la revolución siria de los países árabes, que "consideran que el régimen del dictador debe terminar y sus huellas, ser borradas".

Comentá la nota