La exención de impuestos provinciales a la producción de espectáculos fue puesta bajo la lupa de aquellos que se dedican a la actividad y que, en algunos casos, advierten riesgos.
Aplauso cerrado. Uno de los que sacude palmas a rabiar es José Palazzo, el empresario del rock en Córdoba a quien le llega buena parte del beneficio. “Realmente el Ejecutivo provincial no dimensiona el centrazo que nos ha tirado”, dice muy conforme, asegurando que la medida “representará un antes y un después en la industria cultural de Córdoba”.
Independientemente de esta interpretación en particular, lo cierto es que se refiere a la completa exención impositiva para la producción de espectáculos en toda la provincia. Exención que llegó primero vía decreto del gobernador, liberando del pago de Ingresos Brutos “a las actividades de producción, representación, composición e interpretación de eventos culturales y/o espectáculos musicales, artísticos y circenses”.
Luego, la Legislatura agregaría lo propio, extendiendo esa exención a los impuestos de Sellos y al impuesto Inmobiliario Urbano para las salas teatrales. Y para agregarle más dulzor, el propio municipio de Villa Carlos Paz, declaró “de interés público” a las obras teatrales de temporada, y les desgravó la contribución sobre espectáculos.
Arranque de temporada. Sin dudas la norma pretende dar un estímulo adicional a la actividad. Justo en una temporada con todos los síntomas de ser récord.
Sus -por ahora- escasos críticos hablan de un traje a medida para los empresarios de Carlos Paz. “Es para beneficiar a los amigos”, dijo Ricardo Fonseca, legislador del Frente Cívico.
Otros, aún sin pararse en la vereda de enfrente, sostienen que “no tendrá casi ninguna repercusión en el teatro independiente”. Eso señala por ejemplo el dramaturgo independiente Gonzalo Marull.
El “casi” en su afirmación tiene que ver con la exención del impuesto Inmobiliario que les llegará también a las salas del circuito de teatro independiente en Córdoba, que no son más de 12. “Cada vez quedan menos y esto puede ser una ayuda para la actividad”, señaló.
Aún así, Marull se declaró consciente de que no son ellos los destinatarios de esta medida política. “Esta es una ley que surgió más de la Agencia Córdoba Turismo que de la de Cultura”, graficó.
Con tonada local. Tal afirmación va en consonancia con lo que sostiene Juan Debatisti, delegado en Córdoba de la Asociación Argentina de Actores, quien pone su advertencia sobre el “cupo local” que exige la normativa para que se aplique el descuento.
Es que el decreto gubernamental pone la condición de que “intervengan y/o se contraten” artistas radicados en la provincia de Córdoba. “Para mí es un arma de doble filo”, contrapone Debatisti, hablando en representación del centenar de actores cordobeses afiliados y también de los casi 500 que se encuentran de algún modo activos.
“Para ahorrarse 50 mil pesos en impuestos, el productor contrata a un actor de Córdoba figurante y le paga tres mil. Es un negociazo”, graficó, señalando que “será muy importante ver cómo se reglamenta este requisito”, y pidiendo “ser convocados a la discusión”.
Debatisti también considera que la norma está más bien “mirando hacia Carlos Paz”, pero reconoce que puede ser un aliciente para la apertura de salas comerciales en Córdoba, donde el incendio del Comedia terminó reduciendo sólo al Teatro Real y a la Ciudad de las Artes los únicos escenarios para ese tipo de actividad. Aún así, el actor advierte: “Abrir una sala comercial para traer los espectáculos de Calle Corrientes no tiene mucho sentido”.
Con mejores expectativas tomó la noticia Gabriela Halac, de la sala Documenta Escénicas, una de las más prominentes dentro del circuito local independiente. “Siempre es una ayuda dentro de una actividad en la que los ingresos son mínimos”, señaló, advirtiendo no obstante que aunque oportuna, “la repercusión de la medida es menor”.
Sin criticar lo recibido, Halac deslizó que una ayuda sustancial sería “por ejemplo tener una tarifa diferenciada de Epec”, ya que la energía eléctrica es un insumo cada vez más gravitante.
Para la producción cultural cordobesa, con un teatro comercial casi nulo y con un circuito de teatro independiente a la que le llegaría sólo el goteo de estos beneficios, parece claro que la flamante norma tendrá su principal impacto sobre las obras que llegan para el verano, con sus vedettes, actores, bailarinas y capocómicos que saltan de la pantalla ni bien termina “el Bailando”.
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Soporte para los grupos soporte
El gran entusiasmo que mostró el empresario-productor José Palazzo no sólo tiene que ver con el beneficio económico en sí, sino con el impulso que la norma dará a las bandas y artistas locales. “Todos los grandes artistas que vengan a tocar a Córdoba, si quieren gozar de la exención, van a tener que contratar a los artistas locales”, dijo el creador del Cosquín Rock, quien señala que estos músicos y bandas “no sólo se van a poder mostrar ante el público masivo sino que van a obtener parte de los ingresos”. Esto tiene que ver con el cachet que podrán cobrar de la organización, pero también del proporcional que le toque del aporte a Sadaic.
Este mecanismo que señala Palazzo se pondría por primera vez en marcha el 2 de marzo con la presencia de Enrique Bunbury en el Orfeo. “Eligió venir a Córdoba y no a Rosario por este beneficio, y lo bueno es que eso implica que va a haber un artista cordobés de soporte”, anticipó.
Embalado con la novedad, el empresario no escatimó optimismo al decir que con la nueva capacidad del Kempes “podemos ser sede de mega conciertos”, y entonces insistió con que esta medida marca “un antes y un después en la gestión cultural” en la provincia de Córdoba.
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La Municipalidad va por otra senda
En un municipio en el que no sobran los recursos y en el que es larga la fila en la ventanilla para cobrar, da la impresión de que cada peso invertido deberá pasar por varios filtros antes de ver la luz.
Eso lo tienen bien claro en la Secretaría de Cultura, a cargo de Francisco Marchiaro, y en la Dirección de Emprendimientos Creativos, con Paula Beaulieu como responsable.
“Queremos colaborar con producción cultural en la ciudad, pero no subsidiariamente como lo está haciendo la Provincia, sino estudiando la cadena de valor para incidir con una política concreta”, dijo Marchiaro, a quien le gustó el término “quirúrgica” para definir cómo habrá de ser la intervención del Gobierno de la ciudad.
La dirección tiene planeado intervenir en siete “subsectores” que incluyen las artes escénicas, musicales, visuales, editorial, diseño, audiovisual y pequeños medios de comunicación independientes.
“Vamos a buscar una construcción conjunta, recibiendo a cada sector, identificando los puntos clave de la cadena de valor para desarrollar una política concreta”, anticipó.


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