Excombatientes regresaron reconfortados de Malvinas

Raúl Humberto Calderón y Marcos Martín Bogado, dos excombatientes de Malvinas regresaron de su viaje a las islas, al lugar de los hechos de la guerra, y lo hicieron con buen ánimo, muy reconfortados por el nuevo panorama de paz y tranquilidad que percibieron en el lugar.
Explicaron que “recientemente un grupo de excombatientes que tuvimos la suerte de conformar, nos dirigimos a las islas para realizar una visita, teniendo en cuenta la proximidad del recuerdo del 30º aniversario de la guerra bélica, y lo más importante es que el viaje lo hicimos en familia, lo que resultó aun más reconfortante porque tuvieron la oportunidad de palpar personalmente lo que hemos vivido durante la guerra”.

Agregó Calderón que “este viaje nos propusimos y lo realizamos con recursos propios, yo viajé con mis dos hijos y Bogado con su esposa y sus hijos, mi señora no pudo hacerlo porque tenía otra situación que atender, pero ya llegará la ocasión para que pueda hacerlo. Además, tuvimos el anhelo de poder cumplir una promesa de acompañar el duelo de nuestro compañero, oriundo de Santa Sylvina, caído cerca nuestro y donde tuve la oportunidad de sepultarlo para que descanse en paz. Además, llevamos una bandera para rendirle homenaje”.

Indicaron asimismo que “allá nos recibieron muy bien, se cumplió el objetivo propuesto y contábamos con medio de movilidad, alojamiento, pero notábamos la frialdad de la gente hacia nosotros, donde los más jóvenes se mostraban como más efusivos. Las casas se encontraban todas embanderadas con la insignia inglesa, pero nosotros en ningún momento reaccionamos porque para eso no fuimos al lugar. La policía se nos ofreció para brindar seguridad y nos adelantó lo que sucedería con los jóvenes, pero no tuvimos ningún problema. Con el acompañamiento de nuestros familiares nos sentimos bastante contenidos y ellos aprendieron a revalorarnos y esto contribuyó a la consolidación de nuestras relaciones”.

Finalmente expresaron: “Sinceramente, este viaje nos hizo mucho bien, tanto en lo anímico como en la salud, dado que percibimos un panorama distinto del que vivimos como jóvenes, cuando todo era horror. En cambio, ahora observamos paz y tranquilidad y muchos recuerdos al recorrer el lugar de los hechos acontecidos en 1982. Ojalá este viaje lo hubiéramos podido realizar mucho antes, pero bueno, lo fundamental es que regresamos renovados y reconfortados”.

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