“La excarcelación de Barrios no es justa por más que me digan que es legal”

Así se expresó la madre de Yamila González, fallecida al ser atropellada en enero de 2010, luego de conocida la liberación del boxeador. Y admitió: “si bien mis abogados me habían comentado que existía una posibilidad de que las defensoras apelaran y que esto ocurriera, siempre abrigué la esperanza de que no fuera así; lamentablemente, me equivoqué”.
En declaraciones a Cazador de Noticias, Graciela Morales indicó: “la Justicia considera que él puede estar en libertad, pero a mí no me parece nada bien; es inconcebible que una persona que fue hallada culpable y condenada pueda seguir gozando de los mismos privilegios que cualquiera de nosotros, que no cometimos ningún delito”.

A colación, en tanto, se refirió al encuentro que mantuvo con el ministro del Interior, Florencio Randazzo. “En la reunión – comentó Morales – le expliqué mis inquietudes y él no sólo me dio todo su apoyo y me prometió que nos va acompañar sino que, además, me reconoció que para él Barrios no debería poder seguir manejando como si nada hubiera pasado”.

Poco después, consultada por la relación con la ONG Familiares de Víctimas del Delito y el Tránsito de Mar del Plata, la señora respondió: “tengo que agradecerles enormemente porque sus integrantes siempre nos brindaron el apoyo que necesitábamos y, sobre todo durante el juicio, estuvieron a nuestro lado en cada día de audiencia”.

En tanto al finalizar la charla, respecto de su situación actual, Morales reveló: “sinceramente estoy agotada; me siento muy abatida y encima el cuerpo me lo ha empezado a cobrar”.

Y, al respecto, especificó: “mis últimas vacaciones fueron un día de enero de 2010, unas horas antes de que Yami dejara este mundo… Desde entonces pasaron dos años de muchas emociones contenidas, en los que he tratado de mantener la calma, de no agredir ni insultar, ya que siempre fui una convencida de que con la violencia no se consigue nada”.

“Sin embargo – admitió – por momentos me exaspero, pues hay situaciones que me provocan mucha rabia e impotencia y hay veces que me dan ganas de gritar y de decir cosas que, a lo mejor, no corresponden”.

Por eso, al concluir, subrayó: “este proceso ha sido muy desgastante para mí y debo reconocer que Mar del Plata se ha convertido en un lugar que me trae muchos recuerdos y que me provoca demasiada tristeza”.

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