“Yo no soy escultor, ni metí un solo dedo en la obra, sólo hice el dibujo del monumento al Petrolero. Los artistas fueron los siete obreros que contraté, entre muchos otros que trabajaron”, expresó José Cifuentes a quien se le atribuye ser el autor intelectual de la escultural figura que identifica a esta ciudad.
Durante el encuentro del miércoles se proyectaron diversas fotografías históricas de la ciudad, incluyendo aquellas referidas al armado y montaje del Gorosito.
En principio Aybar explicó que “la historia, como nosotros la transmitimos, tiene un sentido romántico que no hay que perderlo, pero no me refiero al supuesto romance que tuvo Güttero con su novia Olivia porque no existió en realidad, sino al hecho que ello habría desencadenado el nombre de la ciudad”.
“Nosotros –continuó- trabajamos siguiendo la perceptiva y la metodología histórica para construir el pasado de nuestra ciudad, como lo han hecho otros a los que también valoramos. Pero partimos de la base que ello no se puede construir si no hay documentos, el testimonio oral y la literatura”.
EL TELEGRAFO
Al mismo tiempo indicó que Güttero no pensó que este lugar estaba llamado a ser una gran ciudad porque sólo tenía la misión de desembarcar postes y alambres de telégrafo, materiales que darían lugar a la construcción de estafetas postales desde Bahía Blanca hasta Ushuaia, ya que era decisión del Gobierno nacional conectar toda la Patagonia.
“La realidad es que la historia nace por una necesidad de poblar el territorio nacional. El origen es la ganadería ovina y la ocupación del lugar por parte de los primeros pioneros; luego surge la necesidad de embarcar la lana por un puerto y la naturaleza determinó que Caleta Paula era el lugar apto”, relató.
Más adelante se refirió al descubrimiento del petróleo indicando que de allí posteriormente nace el descubrimiento del petróleo y se transforma en la actividad central, potenciando notablemente el crecimiento de la ciudad.
Por su parte, Cifuentes comenzó relatando que llegó a los 23 años junto a su esposa desde Comodoro Rivadavia para continuar desarrollando su trabajo en la actividad petrolera. Fue entonces cuando notó que cada intendente “quería dejar su impronta en la entonces rotonda céntrica, donde hoy se ubica el Gorosito, pero muchos fueron los intentos fallidos en procura de llenar ese espacio”.
En principio se había colocado una fuente de agua y luego con la llegada de otro intendente se instaló una pequeña torre de petróleo decorativa, hasta que finalmente se erigió el imponente monumento.
El gobernador en el año1966 era Rodolfo Martinovic, quien le dijo a Cifuentes: “che tonto vamos a hacer el muñeco ese que hiciste vos y nos dejamos de joder”, aunque el mandatario provincial fue derrocado por la dictadura de Juan Carlos Onganía y recién retomó esa intención el intendente Gerardo Valenzuela, en 1969.
Allí comenzó la odisea por la construcción de la emblemática figura cultural de la ciudad, donde “nosotros buscábamos ayuda económica en todas las empresas, pero no tuvimos buenos resultados”.
“Entonces –relató- me propusieron crear una comisión pero mis amigos se negaban porque era mucha responsabilidad. Hasta que un cordobés llamado Jerónimo Díaz aceptó ayudarme como tesorero y ahí empezó a tomar forma el Gorosito”.
“NO METI NI UN SOLO DEDO EN LA OBRA”
Al mismo tiempo relató que de a poco se fue incrementando el tamaño del monumento que llegó hasta los 10,50 metros que tiene hoy pero, aclaró, “yo no soy escultor, ni metí un solo dedo en la obra; sólo hice el dibujo del monumento al Petrolero. Los artistas fueron los siete obreros que contraté entre muchos otros que trabajaron”.
Comentó también que la escultura se fue armando en diversos sitios, entre ellos el Complejo Municipal, donde hubo que romper una pared para poder transportarlo hasta el sitio donde actualmente se encuentra (microcentro), y las tareas de montaje también fueron dificultosas.
Así, por ejemplo, Cifuentes rememoró que al principio la grúa no podía hacer coincidir el torso con los pies y la gigantesca llave de válvula, por lo cual, cuando fue a informar al intendente de ese momento sobre las dificultades, el mismo se hallaba en su domicilio y lo atendió en pijamas, diciéndole: “dejalo como está, después vemos porque vas a matar a alguien”.
Finalmente, luego de varias peripecias, el Gorosito fue armado completamente el 24 de diciembre de 1969 ante los aplausos y bocinazos de los vecinos que fueron protagonistas directos e indirectos del histórico momento.
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