Evocan a la única docente rionegrina desaparecida

Mónica Almirón fue secuestrada en 1977 en Cipolletti, donde vivía junto a sus hijos y su marido, también apresado. Su madre la recordó en el acto que se hizo en la plaza San Martín.
CIPOLLETTI (AC).- Judith Cairoli no tuvo tiempo para que el dolor la paralizara. A los pocos días del secuestro de su hija y de su yerno debió hacerse cargo de sus dos nietos de 5 y 6 años, y de su marido que sufrió al mes, un derrame cerebral y quedó en silla de ruedas.

Mónica Almirón, la hija de Judith, tenía 26 años, vivía en Cipolletti junto a su marido Enzo Lauroni y era docente en la escuela rural 45. El 8 de agosto de 1977 fue llevada de su casa con la excusa de que su esposo había tenido un accidente. Nunca más los vieron. Ellos son dos de los 13 desaparecidos de Cipolletti, cuyo recuerdo está presente en un espacio de la plaza San Martín donde ayer se realizó la conmemoración por el Día de la Memoria.

Mónica fue además la única docente desaparecida en todo Río Negro.

Judith estuvo en la ciudad invitada por la CTA y organismos de derechos humanos como parte de las acciones que llevan adelante para recuperar parte de la historia que se quiso silenciar durante la última dictadura militar.

"Desde el 8 de agosto de 1977 me ha movido el amor pero también la memoria, el saber qué paso", aseguró Judith recordando todos los años que deambuló por juzgados y organismos oficiales en busca de alguna información sobre su hija y su yerno.

Ella vivía en Buenos Aires. Cuando se enteró del secuestro viajó a Cipolletti para estar con sus nietos e intentar conseguir alguna información sobre el paradero de Mónica. "Esa fue la primera vez que escuché la palabra desaparecidos", recordó.

Con datos que logró recabar pudo sabe que su hija "estuvo en la Escuelita de Neuquén y después en la ESMA", relató y explicó que como ella era secretaria de un juzgado Penal en Buenos Aires cada vez que se enteraba de que estaban en un lugar, Mónica y Enzo eran trasladados a otro.

De manera paralela, en la plaza del barrio Don Bosco, en el corazón de Cipolletti, otras organizaciones, como Hijos del Alto Valle, realizaron un acto en el que exigieron, además de justicia, la derogación de la ley antiterrorista.

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