La 'Evita' de China es más popular que el presidente

La 'Evita' de China es más popular que el presidente
La primera dama es una amenaza para Xi Jinping, el flamante líder de Beijing. Ella es una soprano famosa que canta canciones en favor del Partido Comunista. El antecedente de Mao y su esposa.

Por R.P.

“¿Quién es Xi Jinping? Ah, sí, el marido de Peng Liyuan”. Con bromas de ese estilo, los chinos suelen referirse a un arma de doble filo para el régimen comunista: la futura primera dama de China es más famosa que su esposo, el hombre que desde marzo de 2013 se convertirá en el presidente de la economía más pujante del mundo.

Desde que Xi asuma la presidencia el próximo año, el Partido deberá procurar que el flamante mandatario no sea eclipsado por la figura de Peng, artista popular y cuadro político de la estirpe de mujeres como la argentina Eva Perón o la china Jiang Qing, esposas de los míticos Perón y Mao, respectivamente.

Al igual que la actriz Jiang, la dama de hierro que secundó a Mao Zedong en los años de la Revolución Cultural, Peng nació en la provincia costera de Shandong. A los 18 años se enroló en el Ejército Popular de Liberación (EPL), sin saber que allí comenzaría una carrera que acabaría convirtiéndola en un fenómeno de masas. Sus extraordinarias dotes vocales pronto la llevaron a cantar en bandas militares “para impulsar la moral de la tropa”.

Su salto a la fama se produjo tres años más tarde, en 1983, cuando participó por primera vez en la gala de Año Nuevo que emite la cadena estatal CCTV-1, el programa televisivo con la audiencia más grande del mundo: 700 millones de espectadores. Vestida con traje militar, Peng congeló a los televidentes con su voz angelical. Desde entonces, participó 28 veces en la tradicional gala y realizó giras por más de cincuenta países.

Conoció a Xi en 1986, cuando ella era una estrella nacional y él, un ignoto funcionario del Partido Comunista Chino (PCCh). Se casaron un año después y las cosas siguieron así hasta 2007, cuando Xi ingresó al Comité Permanente del Politburó del Partido. En ese momento comenzó su carrera hacia la presidencia, y la cuestión Peng se transformó en un tema a resolver.

Para entonces, la soprano-militar ya era una poderosa arma de propaganda del régimen comunista. En sus apariciones televisivas, siempre ambientadas con escenografías militares y banderas rojas, Peng entonaba odas al ascenso chino y a la grandeza del país en éxitos como Mi madre patria, Elogio de la bandera, Soldado y madre o Gente de nuestro pueblo. Se afilió al PCCh en 1985 y siguió ligada como miembro civil al Ejército, donde aún ostenta el rango de general de división.

Más allá de su utilidad política, Peng encarnaba el modelo clásico de mujer china exitosa. Fue la primera titulada en el máster de música tradicional étnica, para lo que estudió 12 años, y es profesora de la Universidad de Beijing. Suele participar en eventos solidarios y es embajadora de buena voluntad de la Organización Mundial de la Salud.

Con estos antecedentes, los líderes comunistas procuraron evitar que Peng opacara a Xi desde que éste ingresó a las grandes ligas de la política china. Se dice que su ausencia en la última gira de su marido por los Estados Unidos estuvo planificada para que las cámaras no se posaran más sobre ella que sobre él. Al mismo tiempo, Peng evita aparecer muy seguido en público con su esposo y dejó de hablar con los medios sobre la pareja.

El desafío para el régimen es hallar un equilibrio. Desde los tiempos de Jiang Qing y Mao, las primeras damas chinas han permanecido lejos de las luces y no suelen jugar papeles políticos de peso. La ecuación cambiará con Peng ya que, según algunos analistas, su popularidad podría mejorar la imagen de Peng. El asunto es cómo evitar que su figura no le haga sombra al nuevo presidente, un hombre sin un gran carisma. ¿Trabajará Liyuan codo a codo con su marido, al estilo de Evita? ¿O tendrá tanto vuelo propio como para perjudicarlo?

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