A un año de estar en vigencia la Ordenanza Nº11·622, el secretario de Control de la municipalidad consideró que el balance sobre su aplicación es “positivo”.
Hace un año exactamente, el Concejo Municipal sancionaba la Ordenanza Nº11.622 de emergencia nocturna. La misma tenía por objetivo lograr ordenar la noche santafesina, luego de algunos episodios de descontrol.
La norma disponía, entre otras cosas, topes horarios para el ingreso y egreso a los boliches, vedada la entrada a menores de edad y disponía que a las 5 de la madrugada ya no podía venderse más alcohol en las barras de estos locales. Luego se complementó con otras ordenanzas, que modificaron el factor de ocupación que se permitía en estos comercios nocturnos y la relocalización de los boliches a la vera de la ruta nacional 168.
El secretario de Control municipal analizó la situación. Dijo que el “paquete normativo” en vigencia “nos ha dado una noche distinta, se ve más tranquilidad, más serenidad” describió, por lo que manifestó que “estamos muy conformes”. “Hemos entrado en una etapa de tranquilidad y de mayor seguridad en la noche” ratificó.
El Dr. Cornelio Collins, recordó que al 22 de octubre de 2009 se habían vivido “varios hechos lamentables” y que por entonces primaba “una noche adentro de los boliches y afuera, bastante complicada”.
El funcionario municipal reconoció que “pudimos arribar a objetivos buscados” por la declaración de la emergencia y que “el balance positivo está centrado en el muy buen trabajo que ha hecho la división de Control de nuestra secretaria”. En tal sentido enumeró la importante presencia de efectivos que realizan las verificaciones en la noche santafesina.
Clausuras
Collins comentó que en estos 12 meses se labraron 112 clausuras a kioscos y bares que no cumplían con lo dispuesto en cuanto a la venta de alcohol. Algunas fueron advertidas y cerradas hasta que sus dueños se comprometieron a respetar la ley; aquellos comercios que reincidieron fueron nuevamente advertidos pero se ajustaron al dictamen de la Justicia de Faltas y por último hubo otras suspensiones más graves, donde el Ejecutivo decidía si mantenía o no la habilitación de estos negocios.
Lo que queda por hacer
El secretario de Control municipal si bien está conforme con lo actuado, alertó que “no hay que abandonar esto, hay que seguirlo y ocuparse cada vez más”. Indicó que ahora se está trabajando con los seis boliches que se acogieron a la relocalización a la vera de la ruta nacional Nº168.
“Los cambios de costumbre y cultura necesitan el acompañamiento del Estado” finalizó Collins como una muestra del compromiso que desde la intendencia tienen con este tema
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