Europa, en vilo por dos cumbres decisivas

La Unión Europea se reunirá para buscar una salida definitiva de la crisis y defender la estabilidad de la moneda común
PARIS.- Europa vive horas febriles en vísperas de dos cumbres sucesivas, previstas para hoy y el miércoles próximo, que serán cruciales para definir la arquitectura del default parcial de Grecia y crear un firewall financiero para defender la estabilidad del euro.

Los europeos "trabajan día y noche para buscar una salida definitiva a la crisis", reconoció Olli Rehn, comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros. Esa carrera contra reloj comenzó el jueves en Fráncfort en la cumbre que se improvisó al margen del homenaje organizado para despedir a Jean-Claude Trichet, que debe abandonar la presidencia del Banco Central Europeo (BCE) a fin de mes.

Los dirigentes europeos no dudaron en hacer sacrificios personales en nombre del futuro de la moneda europea: el presidente francés, Nicolas Sarkozy, no pudo asistir al nacimiento de su hija, y Trichet -un refinado melómano- se perdió la mitad del concierto organizado en su honor en la Opera de Fráncfort.

Ese frenesí continuó anteayer con una conferencia de los 17 ministros de Finanzas del Eurogrupo, que volvieron a reunirse ayer por la mañana junto con los otros ministros de Economía de la Unión Europea (UE).

Ayer por la tarde, Sarkozy adelantó su viaje a Bruselas para encontrarse cara a cara con la canciller alemana, Angela Merkel, y preparar la cumbre del Consejo Europeo entre los 27 miembros de la UE, prevista para esta mañana. Por la tarde, habrá otra cumbre reservada a los 17 jefes de Estado y de gobierno de la zona euro.

Como todo parece indicar que hoy será imposible llegar a un acuerdo definitivo, el próximo miércoles habrá una nueva cumbre en Bruselas para ratificar las eventuales decisiones que se adopten hoy. Pero previamente, Merkel deberá pedir la confianza de los diputados del Bundestag, que se resisten a hacer nuevos esfuerzos financieros y políticos.

Los dirigentes europeos trabajan bajo la fuerte presión de Estados Unidos, China y Japón, que manifestaron abiertamente su irritación frente a las demoras europeas para encontrar una rápida solución a la crisis del euro, que amenaza con arrastrar al resto del mundo a una recesión de imprevisibles consecuencias.

De los cinco puntos que figuran en la agenda de hoy, dos son medianamente consensuales: la reactivación del crecimiento y la mejora de la gobernanza de la zona euro.

Los otros tres temas son realmente problemáticos, a pesar de que Merkel y Sarkozy anunciaron anoche "progresos en la negociación". Los tres están, para colmo, íntimamente ligados: la resolución del asunto griego, la recapitalización de los bancos y la cuestión del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF).

¿Cómo hacer para que la devaluación de los títulos de la deuda griega no se transforme en una hecatombe para sus tenedores? A pesar de lo decidido el 21 de julio pasado, todos coinciden ahora en que el 21% estimado será ampliamente insuficiente.

¿Es necesario llegar al 60%, como lo sugirió el presidente del Eurogrupo, el luxemburgués Jean-Claude Juncker? ¿Cuál será la participación de los bancos en ese salvataje?

En cuanto a los bancos, ¿tienen suficientes fondos propios o los Estados deben volver a desembolsar más dinero, como lo sugirió la directora del FMI, Christine Lagarde?

El futuro del FEEF es el último punto de fricción, sobre todo entre París y Berlín. El acuerdo del 21 de julio preveía un aumento de los montos del FEEF (actualmente de 440.000 millones de euros) y una mayor capacidad de acción, que le permita prevenir nuevas crisis de confianza contra los miembros de la eurozona.

Sobre ese punto, el desacuerdo es total: París querría que el FEEF se transformara en un banco. El BCE y los alemanes pretenden que el fondo funcione como un seguro. El FEEF aseguraría -hasta un cierto porcentaje de pérdidas- a los inversores que compraran nuevas emisiones de títulos públicos.

Tironeados por sus electores, por sus pares y por el resto de los líderes planetarios, tanto Merkel como Sarkozy saben que el momento es decisivo para Europa y para el euro.

"El destino de Europa se juega ahora", afirmó el presidente francés. Todos esperan que ambos se muestren a la altura del desafío

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