El organismo anunciará mañana si interviene en los mercados con la compra de bonos soberanos de España e Italia, lo que representaría un rescate de ambas naciones
BERLÍN.- Las luces nunca se apagaron en las últimas noches en la Torre del Euro en Fráncfort. Y ahora, el continente entero, observa al presidente del Banco Central Europeo (BCE), el italiano Mario Draghi.
El fin de semana pasado, Draghi anuló todas sus citas, exigió lo mismo a sus empleados y, acto seguido, se encerraron a evaluar las intervenciones que el banco anunciará mañana.
Los mercados no esperan nada menos que esa operación sea el rescate de España e Italia, a través de una gran intervención en los mercados con la compra de bonos soberanos. La medida, que debería dejar respirar a la moneda única, se anunciará mañana, entre polémicas.
El fin de semana pasado, el mundo de las finanzas se citó en Jackson Hole, en el estado de Wyoming, en Estados Unidos, donde se celebró la conferencia anual de la Reserva Federal norteamericana.
Este año, sin embargo, los empleados del BCE tuvieron que cancelar sus vuelos a último momento, según indicó el diario financiero alemán Financial Times Deutschland. El presidente del BCE dijo que "la gran carga de trabajo pendiente" hacía imposible su presencia.
La razón de las horas extras del BCE tuvo que ver con la reunión de su Consejo de Gobierno, que arranca hoy y se extenderá a mañana.
Mañana, en una conferencia de prensa rutinaria, Draghi debería hablar sobre posibles variaciones en los tipos de interés.
Sin embargo, esta vez hay grandes expectativas para que anuncie la muy esperada operación de adquisición de deuda italiana y española.
En el Consejo de Gobierno se sientan, además de Draghi y otros siete directivos de la institución europea, también los 17 presidentes de los bancos centrales de los países que forman la unión monetaria.
El fin declarado por Draghi mismo es el de lograr bajar la presión de los mercados sobre las dos grandes economías europeas y alejar el efecto contagio de la crisis. Esto es, a través de la adquisición de su deuda soberana, se busca contener sus primas de riesgo.
Hace algunas semanas, Draghi había anunciado: "El BCE hará todo lo que está en su poder para rescatar el euro y, créanme, será suficiente".
Según la prensa financiera alemana, varias comisiones especiales del BCE trabajaron, a lo largo de un fin de semana intenso, en los aspectos jurídicos, el cálculo de riesgos y el impacto en los mercados del programa. Aun así, la intervención del BCE se va a producir en medio de varios fuegos cruzados.
Marcado escepticismo
El presidente del Bundesbank alemán, Jens Weidmann, y muchos otros alemanes observan con escepticismo la iniciativa alentada por Draghi.
El diario sensacionalista Bild filtró la semana pasada que Weidmann habría considerado dimitir de su cargo, en desacuerdo con la dirección de la Torre de Fráncfort.
Si llega a hacerlo, sería el tercer "halcón" alemán en abandonar el barco desde el comienzo de la crisis. En 2011, los que entonces eran los representantes alemanes en el BCE, Axel Weber y Jürgen Stark, presentaron su dimisión por el mismo motivo.
Aunque Berlín ya digirió la decisión de Draghi y se lavó las manos de toda responsabilidad bajo el paraguas de la independencia del BCE, no fueron pocos los exponentes del gobierno alemán que apoyaron a Weidmann desde que se filtraron esas informaciones.
Tanto la canciller Angela Merkel como su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, y el de Economía, Philipp Rösler, argumentaron que "la compra de bonos de Estado no puede ser una solución a largo plazo porque aumenta el riesgo de inflación".
Por su parte, Draghi intentó contener las polémicas de la semana pasada y dijo que, en algunas ocasiones, es necesario, para asegurar la estabilidad de los precios, "ir más allá de las tradicionales medidas de política monetaria".
En un artículo para el semanario liberal Die Zeit añadió: "Quienes quieren volver al pasado malinterpretan el significado del euro" y "los que defienden que sólo una federación completa puede ser sostenible colocan el listón demasiado alto".
Sin embargo, el miembro alemán del Consejo de Gobierno del BCE, Jörg Asmussen, dejó entrever ayer que la entidad monetaria va a intervenir en los mercados de deuda soberana ya que la última bajada de los tipos de interés no llega a la economía real en países como España e Italia.
"Las primas de riesgo de la deuda estatal reflejan no sólo el riesgo de insolvencia de algunos países, sino un riesgo del tipo de cambio, que en una unión monetaria (UM) no se puede producir teóricamente", dijo Asmussen en un congreso de banca en Fráncfort, organizado por el diario Handelsblatt.
Unión de mercados
El consejero advirtió que los inversores están apostando a una ruptura de la zona euro, lo cual es inaceptable, antes de defender la creación de una unión de mercados financieros a nivel regional para enfrentar los riesgos a la estabilidad.
"La prima de riesgo de los bonos soberanos refleja ahora no solamente el riesgo de insolvencia de algunos países, sino incluso un riesgo sobre el tipo de cambio, lo cual teóricamente no debería ocurrir en una unión monetaria", dijo Asmussen durante la conferencia bancaria en Fráncfort.
"Los mercados están apostando a que la zona euro se desintegre. En una unión monetaria, estas dudas sistémicas no son aceptables", agregó y llamó a la creación de una unión de los mercados financieros europeos para enfrentar los riesgos que conspiran para agravar la crisis económica.
Las decisiones del BCE
Son la compra de bonos y la baja de la tasa de interés
3
Países a la espera
España e Italia
Ambos Estados se beneficiarían con la compra de bonos soberanos por parte del Banco Central Europeo.
Alemania
El gobierno de Merkel aún se muestra escéptico sobre la intervención del BCE.
0,5 %
tasa de interés
Nueva baja
Una de las medidas que analizan los directivos del BCE es una nueva reducción de la tasa de interés bancaria, que bajaría del 0,75% actual al 0,5%. El 5 de julio pasado, el organismo había bajado la tasa del 1% al 0,75% actual, el mínimo histórico.

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