Europa redobla la presión a Grecia para un ajuste

Atenas busca hoy refinanciar 1.500 millones de euros. Pero el costo será muy alto.
Grecia sale hoy a los mercados internacionales para refinanciar 1.500 millones de euros en bonos a corto plazo con los tiburones financieros especulando con su deuda y con la delegación del FMI sin poder llegar a Atenas por las restricciones al tráfico aéreo en Europa.

Las tasas de interés para los bonos griegos a 10 años, de los que Grecia tendrá que refinanciar 11.500 millones de euros antes de finales de mayo, tocaron ayer un techo récord: 7,73%, una tasa que hundiría la deuda helena, ya superior a 300.000 millones de euros.

Grecia, en teoría, puede pedir la activación de un préstamo prometido por sus socios de la Eurozona por valor de 30.000 millones de dólares al 5%. Pero ese crédito debe ser aprobado por los parlamentos de los 15 socios de Grecia en el euro, por lo que su concesión podría retrasarse y dejar a Atenas sin financiación, es decir, en default.

La otra opción es pedir ya los 15.000 millones que, junto a aquel paquete, prometió el FMI, al 2,73%, y tener que aceptar todos los recortes que exija el organismo financiero, una dura medicina que a los griegos les va a doler tragar.

Jean-Claude Juncker, presidente del Eurogrupo -los ministros de Economía de la zona euro- dijo ayer que la Unión Europea (UE), el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI van a pedir a Grecia nuevas medidas de austeridad para que los préstamos no vayan a un barril sin fondo. Sostuvo que las delegaciones de funcionarios de la UE, el BCE y el FMI que viajen a Atenas (la reunión prevista para ayer se trasladó a mañana) llevarán en la cartera la exigencia de más recortes en salarios públicos, gastos de la administración pública, privatizaciones, subidas de impuestos...

El jefe de la Eurozona también repitió que la UE no evitará su responsabilidad y ayudará a Grecia si su gobierno lo pide: "Hay dinero europeo cuando es necesario", remachó el alto funcionario bloque europeo.

A las declaraciones de Juncker respondió el gobierno griego con cajas destempladas. Georges Pétalotis, portavoz del ejecutivo heleno, manifestó a la agencia AFP que "las medidas y decisiones que tomamos para 2010 son hipersuficientes, van más lejos de lo que nos hubiera pedido el FMI y los otros organismos que toman parte en el mecanismo de ayuda". Y no habrá más recortes, acabó tajante Pétalotis.

A pesar de las palabras, a Grecia le puede tocar una cura de adelgazamiento como la que vive Hungría. Tras ver cómo su economía caía un 6,3% en 2009 tuvo que llamar al FMI y a sus socios de la UE, de los que consiguió 20.000 millones de euros a cambio de durísimos recortes en el gasto público. Los húngaros tienen un acicate que los griegos ya perdieron: quieren entrar al euro, para lo que Bruselas les exige, como obligan los tratados europeos, una deuda pública que se ubique por debajo del 60% y un déficit público controlado a un máximo del 3%. Porcentajes que casi nadie cumple en la Unión Europea.

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