Prácticamente todos los países de la región sufrieron caídas en su PBI, empezando por España y siguiendo con Italia y Portugal. Alemania y Francia, motores de la Eurozona, también sufrieron crecimiento negativo.
En rueda de prensa, el portavoz económico de la Comisión Europea, Simon O’Connor, reconoció ayer que estos datos son peores de lo esperado en varios países aunque “mejores de lo esperado en otros, como España”. La recesión comenzó en los 17 países del euro en la primavera (boreal) del 2012. Ya desde el inicio de ese año la economía se había estancado. En el segundo trimestre retrocedió un 0,2 por ciento y en el tercero, un 0,1. Para toda la UE, la contracción fue de un 0,5 por ciento en el cuarto trimestre, de un 0,6 por ciento en comparación con el mismo trimestre de 2011 y de un 0,3 por ciento para todo el 2012.
Según los datos, el recargado tren europeo pesó demasiado a la locomotora alemana: la mayor economía del continente se contrajo en el último trimestre de 2012 debido a la crisis del euro que golpea a muchos de sus principales socios comerciales. El dato publicado ayer por la Oficina Federal de Estadísticas alemana, y que coincidió con las cifras europeas, es el peor desde principios de 2009. También decepcionó a los analistas y a los propios estadísticos, que hasta el mes pasado esperaban una contracción del 0,5 por ciento en el cuarto trimestre. Pese a esas cifras, diversos indicadores muestran que la economía alemana superó el bache y volverá a crecer desde el inicio de 2013. “Las perspectivas mejoran paulatinamente. Indicadores tempranos apuntan a un final a corto plazo de la actual fase de debilidad”, señaló el Ministerio de Economía en su último informe mensual. Sin embargo, la economía alemana afronta nuevos retos. El principal es la fuerte revalorización del euro provocada por la política anticrisis del Banco Central Europeo (BCE).
Por su parte, el ministro delegado francés de Asuntos Europeos, Bernard Cazeneuve, consideró ayer que la UE tiene que actuar con “un poco de flexibilidad” para que los países que están haciendo todo lo posible para cumplir los objetivos de déficit público no vean estrangulados los “atisbos de crecimiento”. Cazeneuve hizo este análisis en un desayuno informativo organizado en Madrid después de que el primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, admitió que su país incumplirá en 2013 su objetivo de déficit del 3 por ciento del PBI y dijo que el crecimiento económico del país es más débil de lo previsto. “El crecimiento de 2013 va a ser repensado, la cuestión es a qué ritmo. La Comisión Europea podrá acordarnos un tiempo suplementario para nuestro compromiso de bajar el déficit, que de todas formas llegará al 0 por ciento al finalizar el mandato de (François) Hollande”, sostuvo ayer el ministro de Economía, Pierre Moscovici, en el canal público France 2.
En tanto, la imprevista caída del PBI, sumada al histórico aumento del desempleo hasta el 16,9 por ciento, ensombreció ayer la recuperación económica de Portugal, tras dos años de austeridad y rescate financiero. La oposición de izquierda reaccionó a la publicación de esos datos con críticas a la política económica del gobierno conservador, al que responsabilizó de llevar el país “al desastre” por cumplir a rajatabla los ajustes presupuestarios que le exigen la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin embargo, uno de los miembros más influyentes del gobierno, Miguel Relvas, ministro adjunto del jefe del Ejecutivo, Pedro Passos Coelho, insistió en que el camino adoptado por Portugal es el correcto y se mostró convencido de que beneficiará al país.
Durante la jornada, en Grecia no sólo se conocieron cifras sobre el crecimiento de la economía. La oficina de estadísticas de ese país informó que el desempleo sigue alcanzando niveles records, sobre todo, en el colectivo de los menores de 24 años, donde llegó casi el 62 por ciento en noviembre, frente al 50 por ciento del mismo mes de 2011.
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