El recorte de un 50% de la deuda griega en manos de privados avanza, pero se retrasa su concreción. La economía de EE.UU. ilusiona a los inversores
Entre el miércoles y el sábado de la semana pasada, el primer ministro de Grecia, Lucas Papademos, participó personalmente de discusiones con el presidente del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), Charles Dallara, en dirección a un recorte del 50% del valor nominal de los bonos de deuda griega en manos de tenedores privados.
La deuda de Grecia asciende a 350.000 millones de euros, de los cuales 206.000 millones están en manos de tenedores privados. El canje de estos últimos bonos por otros del 50% del valor de los originales ya está acordado, pero las partes no lograron cerrar la tasa que pagarán los nuevos. Mientras el país pretende que un 3% anual, el IIF no firma por debajo del 4,25%. A esas tasas, la quita real ascendería a entre 65% y 70%.
En los últimos días de negociación se habló de posibles acuerdos a través del establecimiento de una tasa progresiva. También se mencionó la posibilidad de agregar, como incentivo para los acreedores, bonos de corto plazo emitidos por un organismo de la Unión Europea. Hoy, en Bruselas, los 27 ministros de finanzas no tendrán poder de decisión sobre la negociación entre Grecia y sus acreedores. Pero las muestras de apoyo para Papademos, o para Dallara, influirán para inclinar la balanza a uno u otro lado.
Dallara abandonó Grecia el sábado, en forma sorpresiva, y si bien comunicó que la negociación continuaría a distancia, ayer buscó marcar la cancha a través de un portavoz que afirmó que la oferta dejada por el IIF en la mesa griega es la máxima consistente con un acuerdo voluntario.
El carácter voluntario del canje es vital para que Grecia acceda al próximo tramo de ayuda internacional, y poder pagar así un vencimiento de 14.500 millones de euros que cae el 20 de marzo próximo.
Wall Street tracciona
En Nueva York, los resultados mayormente positivos de los balances trimestrales de las empresas sostuvieron alzas durante la semana pasada. A partir del miércoles próximo, una seguidilla de datos económicos de máxima relevancia para los inversores promete volver a impulsar los índices, si no ocurre una catástrofe antes.
Ese día, la Reserva Federal decidirá si mantiene o modifica la tasa de interés.
Además, por primera vez se publicarán las apreciaciones de los miembros del directorio de esa entidad, respecto de la marcha de la economía. Esos análisis son muy valorados por los inversores, a la hora de tomar decisiones.
El jueves, se conocerá el avance de los pedidos de subsidios de desempleo, compra de bienes duraderos y de viviendas, índices fuertes de la marcha del consumo y el empleo.
Por último, el viernes, habrá otro plato fuerte. Se conocerá el crecimiento del PBI de los EE.UU. durante el último trimestre de 2011. Una encuesta de Bloomberg a 64 economistas muestra que el mercado espera muy buenos números en toda esa serie de datos.
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