Los miles de millones de euros necesarios para evitar la quiebra de los bancos ibéricos se entregarían a través de un organismo oficial, y no en forma directa a las entidades, para evitar los efectos que sufrieron Grecia, Portugal e Irlanda.
Cada cual con su receta, los líderes de la Unión Europea discuten por imponer la mejor salida a la crisis. “Los encerraría hasta que encontrasen un plan para Europa”, propuso la directora del FMI, Christine Lagarde, durante una conferencia sobre los países bálticos. “Guardaría la llave y dejaría allí a los líderes europeos hasta que acordaran un plan completo y exhaustivo”, concluyó.
Mientras ello no sea posible, el clima en los países del Viejo Continente parece regirse por los rumores y las declaraciones cruzadas. Ayer, un día de pólvora mojada en el uso de la palabra, los mercados se valieron de los rumores de un próximo rescate “suave” a la banca para mejorar la perspectiva de la última semana. Sin embargo, nada sucederá hasta dentro de diez o 15 días, puesto que recién allí se conocerá el resultado de dos auditorías que se están realizando a la banca española: una del FMI y otra contratada especialmente por el ejecutivo de Rajoy. Entonces “el gobierno tomará las decisiones que haya que tomar desde el punto de vista de la recapitalización de las instituciones”, afirmó el ministro de Economía español, Luis de Guindos.
Rajoy no quiere un rescate internacional como los que en su día se hicieron con Irlanda, Portugal y Grecia, porque eso llevaría a tener que poner en marcha ajustes y recortes dictados por la “troika” (conformada por la UE, el FMI y el Banco Central Europeo) y seguramente a perder la confianza de los inversores. Por eso, el cuidado en despegar a su gobierno de la crisis y, en especial, del rescate.
Con el mismo objetivo la fiscalía anticorrupción española abrió una investigación sobre posibles delitos cometidos durante la constitución de Bankia, la cuarta entidad financiera del país creada en 2011 de una fusión entre siete cajas y que dirigía el ex director general del FMI, Rodrigo Rato.
Rato renunció el 7 de mayo luego de que saliera a la luz un enorme agujero en los balances del grupo financiero que en abril había reportado beneficios por 41 millones de euros y pocas semanas después admitió que en realidad había registrado pérdidas por casi 3000 millones. A mediados de mayo el gobierno español decidió tomar el control de Bankia.<



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