Europa y el G-20, listos para salvar a los bancos

La Unión Europa presentó ayer a los ministros de Economía del G-20, reunidos en París, un arsenal de medidas anticrisis que tiene previsto aprobar el 23 de octubre en la cumbre de Bruselas.
Entre ellas figura un tema polémico: la recapitalización de los bancos . El paquete contó con la aprobación de Estados Unidos, que venía presionando al Viejo Continente para que actúe con determinación ante el riesgo de propagación de la crisis.

La debacle económica en la Eurozona, con Grecia al borde del default, llevó a implementar severos ajustes en varios países. Pero estos recortes se topan con una creciente ola de agitación social, que este sábado sacó a las calles a miles de “indignados” en centenares de ciudades (Ver pág. 22 y 23).

El secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, consideró que el plan contiene elementos convincentes. “Hemos escuchado a nuestros colegas europeos en París decir cosas alentadoras sobre un nuevo plan global para enfrentar la crisis en el continente”, afirmó.

Ese plan, agregó el funcionario norteamericano, servirá de “cortafuego” de la crisis y garantizará que “los gobiernos europeos puedan tener acceso al crédito a tasas sostenibles mientras prosiguen sus reformas”. Reveló, además, que habrá “una recapitalización más amplia de los bancos y un respaldo mayor a un programa sostenible en Grecia”. “Ese plan contiene los elementos adecuados”, insistió.

Guido Mantega, ministro de Hacienda brasileño, se pronunció en el mismo sentido, pero advirtió al mismo tiempo que hay algunos “conflictos”, en particular en lo que concierne a la capitalización de los bancos, ya que estos, que han perdido el 40% de su valor bursáti l en los últimos meses, están en situación “desfavorable”.

Sin bien la Autoridad Bancaria Europea no se pronunció aún sobre el tema, se viene hablando de aumentar el nivel de solvencia de las entidades –subir el ratio de capital de 5 a 9 %–, algo que no cayó bien en los bancos.

Otro punto problemático es el porcentaje de quita de la deuda griega para el sector privado, que quedó fijado en el 21% pero que según numerosos expertos el recorte final podría ubicarse entre el 30 % y el 50 % .

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