Lo decidió la Unión Europea, tras una reunión de ministros de Transportes. Los técnicos fijarán tres zonas, de acuerdo al grado de peligro que exista para los aviones. Para hoy se espera que al menos el 45 por ciento pueda despegar.
Así, tras una reunión de ministros de transportes -realizada por videoconferencia- la presidencia española de la UE anunció ayer "la reapertura progresiva y coordinada del espacio aéreo europeo a partir de las 08:00 hora de Madrid (las 03:00 de Argentina)", según dijo José Blanco, ministro español de Fomento. La vuelta a la normalidad se hará por fases y se establecen restricciones importantes. Mañana, en el mejor de los casos, despegará el 45% de los vuelos previstos.
La primera restricción es la creación de tres zonas diferenciadas. Una próxima al volcán y a sus emisiones de cenizas en las que se prohíben todos los vuelos.
Una zona intermedia -que fijarán los técnicos- en la que se considere que el tráfico aéreo no conlleva ningún peligro, aunque siga habiendo cenizas, abriendo corredores e incluso modificando las rutas habituales.
Y una tercera zona sin ningún tipo de restricción. Según el ministro español, la seguridad "dictará las decisiones a tomar en los próximos días". La presión de las aerolíneas sobre sus gobiernos fue muy dura en los últimos días. Se quejan de que están perdiendo más dinero que tras los atentados de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington. Ayer, volaron al menos 8.500 aviones.
El comisario europeo de transportes, Siim Kallas, lo reconocía explícitamente ayer al asegurar en rueda de prensa que "no podemos esperar simplemente a que se disipe la nube". Pero a la vez se defiende diciendo que en caso de accidente se le hubiera acusado de no haber hecho nada.
Algunas de las aerolíneas más importantes, como la alemana Lufthansa, la holandesa KLM y la francesa Air France, incluso hicieron vuelos de prueba -sin pasajeros- para demostrar que era seguro volar.
Para British Airways, el cierre del espacio aéreo británico era una medida inútil. Niki Lauda, el ex piloto de Fórmula 1 y propietario de la compañía austríaca Fly Niki, piloteó personalmente un aparato Airbus para presionar al gobierno de Viena.
José Blanco había respondido a la presión de las aerolíneas diciendo que "en caso de que suceda algo no deseado -en referencia a un accidente- nadie querrá asumir la responsabilidad". Fuentes de la Comisión Europea explicaban ayer que la UE podría incluso dirigirse hacia un sistema como el estadounidense, en el que son las propias compañías quienes deciden si vuelan o no a cambio de hacerse absolutamente responsables de lo que pueda suceder.
La seguridad que alegan las compañías aéreas fue puesta ayer en duda. Según la agencia francesa AFP, "un responsable estadounidense" admitió que un cazabombardero F-16 de la OTAN sufrió "un proceso de vitrificación en los motores" por las partículas de cenizas sobrevolando Europa.
El espacio aéreo belga estaba ayer oficialmente cerrado, pero en el cielo de Bruselas se podían ver las típicas estelas que dejan los aviones. El gobierno belga explicó un poco más tarde que había permitido que sus compañías repatriaran, vacíos, sus aviones. Tenerlos parados en aeropuertos extranjeros les salía carísimo.
Los países nórdicos y varios de Europa del Este comenzaron ayer a abrir sus espacios aéreos. El Airports Council International -la mayor organización mundial de aeropuertos- explicaba que en total se han visto afectados 6,8 millones de pasajeros en 313 aeropuertos. Ayer se produjo otro susto. Varias agencias anunciaron la entrada en erupción de un segundo volcán islandés, el Hekla. Minutos después, Eurocontrol -la Agencia Europea para la Seguridad de la Navegación Aérea- desmentía la información y aseguraba que la cámara que grabó la erupción está enfocada hacia el Eyjafjallajökull. Los vulcanólogos islandeses temen nuevas erupciones.
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