“El euro va a caer, es un elemento de ruina y con él caerá la UE”

La líder derechista francesa asegura que Europa debe regresar a la moneda nacional. Defiende el proteccionismo y no descarta un default.
En el mercado de Henin Beaumond, una ciudad en Pas de Calais que el cierre de las minas y la deslocalización de las fabricas hundió en el desamparo y la depresión económica, Mamadon, franco-senegalés de tercera generación, ve a Marine Le Pen, la candidata a diputada nacional del Frente Nacional (FN), avanzar con su foulard rosa fucsia, su cabellera rubia y su metro ochenta firmando autógrafos, como una vedette.

”Marine, usted es mas linda que en la televisión”, le grita desde su puesto de frutas. Ella le responde con gracia y la mano en la cintura, como una modelo: ”¡Voila!, ¿le parece?”. “Sí, pero yo voto a Mélenchon, a la izquierda”, responde Mamadon con una sonrisa. “Por pensar diferente no hay que ser salvajes ni mal educados”, reflexiona el frutero.

Es el último día de campaña antes de la primera vuelta de las legislativas de mañana y Marine será la primera diputada del siglo XXI para el FN, un partido de ultraderecha xenófobo y que se apoya en un rechazo a la inmigración. La gran diferencia es que esta vez la gente cree que Marine no es lo mismo que su papá, Jean Marie Le Pen, el fundador del Frente. Con charme, su voz ronca de incansable fumadora, táctil y con una carcajada fácil, ella ha logrado no sólo “desdiabolizarse” sino seducir a los jóvenes, que no tienen empleo, y a los obreros, que han perdido el suyo y saben que no tienen posibilidades de volver a una línea de producción. ¿Su proyecto? Conseguir la implosión de la UMP conservadora y crear la nueva derecha, la suya .

Su obsesión no es sólo el regreso de Europa a las monedas nacionales sino el proteccionismo económico. “El proteccionismo es como la microcirugía. Un ejercicio muy preciso y delicado”, dice Marine a Clarín , durante una entrevista en su oficina de Henin Beaumont, con un café en una mano y un cigarrillo en la otra. Ella admite que su proyecto es “un proteccionismo patriótico”, “como el que está naciendo en América del Sur, asombroso pero cierto”.

¿Por qué cree usted que consiguió 6 millones de votos? Seis y millones y medio. Eso es importante. Porque lo que somos y las soluciones que proponemos son cada vez más el camino para sacar a Francia de una situación que es difícil y la consecuencia de 30 años de errores. Es el cuarto país más rico del mundo que ha conseguido llegar a la quiebra. Los franceses son conscientes que el ultra liberalismo, que la mundialización que se parece a un totalitarismo, no puede ser el futuro de nuestro país. Somos los únicos dispuestos a un proteccionismo inteligente, a un patriotismo económico, del tipo que está naciendo en América del Sur. Es asombroso pero es cierto. Prioridad nacional para el empleo y el alojamiento de franceses. El final de la inmigración, porque con 6 millones de desocupados y 11 millones de pobres, no podemos hacer entrar 300.000 personas por año. Todas esas ideas, en confrontación con las que han sido defendidas por el sistema político son el camino del sentido común para muchos franceses.

¿Por qué esa confusión entre lo que dice y el discurso xenofóbo que la gente interpreta que usted dice? Porque hace 30 años que nuestros adversarios, para impedir que crezcamos, consiguen hacer creer que, cuando uno está contra la inmigración, es porque se es racista y xenófobo. Voilá! Es simple. Yo digo que esto es consecuencia de los grandes patrones que han utilizado desde los ‘70 a la inmigración para mantener bajos los salarios. Como nos oponemos a ese mecanismo, ellos han tratado de darnos aspecto caricatural. Nos acusan de racismo y xenofobia.

Pero usted hace una amalgama entre los inmigrantes y los musulmanes. Es desagradable.

¿Qué quiere decir? Perdóneme. Yo no hago una amalgama en primer lugar. Pero la inmensa mayoría de la inmigración en Francia es de origen musulmana.

Sí. Pero son 4 generaciones que son franceses de religión musulmana y usted considera inmigrantes.

Madame, somos los únicos en la clase política en defender los Harkis (de la guerra de Argelia), los franceses musulmanes que eligieron a Francia y que el gobierno socialista ha abandonado y ha dejado asesinar en masa. Jamás hemos tenido problemas con la libertad de culto.

¿Cree que la gente que votó al Frente Nacional representa un voto de protesta, contra el “establishment” político en plena crisis? No solamente. Creo que hay un voto de adhesión y no sólo de protesta. Aunque inicialmente, todo voto es de protesta. A partir del momento en que usted no vota por el orden establecido, lo que usted está haciendo es protestar. Tras un número de años creo que hay una adhesión a nuestro proyecto. A nuestro proyecto económico, que está fundado internacionalmente sobre la carta de La Habana, y sobre la revitalización del concepto de Nación como estructura para proteger al pueblo.

Frente a la crisis del euro, Angela Merkel llamó a una Europa más política y a la unión fiscal. ¿Qué es lo que usted le responde? Unión Soviética. Unión Soviética Europea. Es lo mismo. Por años nos han explicado que la URSS no funcionaba porque no tenía suficiente comunismo. La UE no funciona más y nos dicen que no funciona porque no es más política. No lo creo. Cuanto más Europa tengamos, menos funcionará. No creo en los imperios. Todos los imperios tienen una vocación de derrumbarse y la UE se derrumbará. Yo creo en la nación, en la libertad de los pueblos para disponer de sí mismos, los pueblos son los únicos soberanos legítimos.

La crisis del euro tocó Irlanda, Grecia, Portugal y ahora España. ¿Cómo imagina el futuro de esta región bajo estas condiciones? Yo creo que el euro se va a derrumbar. Se han reído de mí, me han insultado porque toqué el dogma. El euro es casi una religión. Como toqué el Euro, uno arriesga la excomunión. Es una blasfemia. El euro va a caer. Ha sido un instrumento para forzar la unión política de la UE. Como el euro es un elemento de ruina caerá y, junto con él, la UE.

¿Ante la crisis de la deuda en Europa usted imagina una solución al estilo argentino en la Unión? Probablemente sí. Un default. ¿Qué quiere que haga? No soy responsable de la situación en los que ellos han dejado el país. Estoy segura de que el regreso a la moneda nacional es el único camino para salir de esta crisis y recuperar la competitividad.

¿Después de las elecciones Grecia irá al default? Hay que organizar en todos los países europeos el regreso a las monedas nacionales y el abandono del euro.

¿En esta segunda vuelta electoral, usted hará una alianza en algunas regiones con los socialistas o con la UMP conservadora? Ni con uno ni con otro. Son dos partidos mundialistas sometidos al ultraliberalismo. Han sometido a nuestros trabajadores a la competencia con los países del mundo entero, rechazan proteger nuestros sectores económicos. La mundialización fue realizada para los esclavos, para venderlos como desocupados.

¿Pero será inevitable? No, justamente será evitable gracias a mí (se ríe).

¿Cuántos diputados obtendrá? No sé. El modo de escrutinio fue diseñado para impedirnos que tengamos diputados. Con 20% de votos deberíamos tener 100 diputados y probablemente tendremos sólo algunos. Pero no es grave porque un diputado nuestro vale como 100 de ellos.

¿Cuál será su proyecto en la Asamblea Nacional? Que nada sea como antes. Que por nuestra presencia se dé vuelta esa convivencia entre izquierda y derecha. Llevar la palabra de los invisibles, de los olvidados

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