La euforia por el rescate en Europa duró un día y el euro volvió a caer

La euforia por el rescate en Europa duró un día y el euro volvió a caer
La moneda europea cayó tres centavos. Y las Bolsas de la región cerraron en baja.
La euforia en los mercados duró lo mismo que dura el chocolate en la puerta de un colegio. Después de subir porcentajes históricos tras el anuncio de paquete financiero europeo de 750.000 millones de euros, las Bolsas cayeron ayer. París cerró bajando un 0,73%, Frankfurt un 0,33%, Londres un 0,99%, Atenas un 2,47% y Madrid, que había subido más de un 14%, perdió un 3,32%. El euro, tras subir el lunes, volvió a bajar y anoche se estabilizaba en el entorno de los 1,27 dólares. Wall Street cayó un 0,34%

Los mercados parece que siguen sin creerse del todo que la Unión Europea tenga la herramienta adecuada para evitar que la crisis de la deuda, después de machacar a Grecia, se extienda al resto de la Eurozona. Aunque declaraciones tranquilizadoras no faltan. Angel Gurría, secretario general de la OCDE, dijo ayer en Bruselas tras reunirse con el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, que "el paquete es creíble y va a dar el tiempo necesario para examinar objetivamente la situación, porque cada país está en una situación diferente".

Durao Barroso manifestó que "no se trata sólo de dar dinero, sino también de pedir a los países de la zona euro que hagan esfuerzos suplementarios para corregir los desequilibrios existentes. Decidimos una consolidación presupuestaria suplementaria en la zona euro y en toda la UE. Y fue una decisión muy importante", añadió el presidente del ejecutivo comunitario. España y Portugal se comprometieron el domingo a ampliar en 1,5 puntos extra su recorte del déficit público para este año. Los mercados quieren más y Bruselas aprieta. El comisario europeo de Economía, Olli Rehn, dijo ayer que Francia e Italia "también tienen que hacer más para reducir sus déficits".

En Atenas, el gobierno griego pidió ayer a la Comisión Europea, al Banco Central Europeo y al FMI la activación del plan de préstamos prometido por la UE y el FMI. Atenas solicitó por la mañana 20.000 millones de euros -de un total de 110.000 prometidos- y esperaba que el dinero llegara a su Tesoro anoche. Unos 14.500 millones serán otorgados en forma de préstamos al 5% por los 15 socios de Grecia en la Eurozona y el resto, hasta 5.500 millones, por el FMI.

Grecia debe reembolsar el 19 de mayo bonos por valor de 9.000 millones de euros. Y aunque en los mercados de deuda los bonos griegos bajaron estos dos últimos días, Atenas todavía debe ofrecer un 7,338% de interés por sus bonos a 10 años y un 6,935% por los bonos a dos años.

A cambio de los préstamos de la UE y el FMI, Grecia se comprometió -y ya está empezando a aplicar- un durísimo plan de ajuste para reducir su déficit público del 14% actual, recortando gasto social: las pensiones pueden bajar hasta un 20%, reduciendo los salarios de los funcionarios públicos y subiendo impuestos, como el IVA al 23%.

Las dudas podrían deberse a que el plan sólo existe sobre el papel y a que esos 750.000 millones de euros podrían no tener que ponerse nunca sobre la mesa. La mayor parte de esa suma son garantías de préstamos.

Es decir, que la UE le dice a los mercados financieros -a los responsables y a los tiburones de la especulación- hasta dónde podría llegar a gastar para salvar a algún miembro del euro. Existen los 60.000 millones que pondría la Comisión Europea y existen los 250.000 millones del FMI.

Pero no hay un fondo con los 440.000 millones que prometen los países de la Eurozona.

El plan todavía no tiene forma legal y ya genera dudas. Entre otras cosas porque rompe con los principios establecidos en el Tratado de Maastricht según los cuales ni la Comisión Europea, ni el BCE ni los países de la Eurozona podrían rescatar financieramente a ninguno de sus miembros.

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