Apodado Mobutu, Félix Ignacio López de la Calle Gauna enfrenta un proceso por el homicidio de tres guardias civiles en 1980. El guerrillero rechaza la acusación porque dice que para esa época él estaba viviendo en Francia.
Félix Ignacio López de la Calle Gauna, alias Mobutu, ex número dos de la organización separatista vasca ETA que está siendo juzgado en Madrid, saltó ayer a las primeras planas al presentarse en la sala de la Audiencia Nacional luciendo una flamante camiseta de la selección argentina de fútbol. No la mostró ostentosamente y no pronunció ni una palabra sobre los motivos de su llamativa vestimenta, pero sólo con dejarla ver quedó claro para todos que era una toma de posición favorable a la decisión argentina de renacionalizar su petróleo. O por lo menos de su rechazo al centralismo madrileño.
Mobutu, que fue entregado “temporalmente” por Francia –donde purga una condena de 12 años por la compra de armas para la organización vasca– está acusado de participar de un atentado ocurrido en 1980 en Salvatierra (Álava), en el que murieron tres guardias civiles. El hecho se produjo durante el desarrollo de una competencia ciclística. La fiscalía pidió que sea condenado a 81 años de cárcel, pero él niega todos los cargos que se le formulan. Otras dos personas que ya fueron juzgadas en 2003 por el mismo hecho, recibieron penas de 61 y 12 años de prisión.
Ayer, después de negarse a responder a las preguntas formuladas por la fiscalía, Mobutu sí lo hizo con las de su abogada, para manifestarse “militante de ETA” y aceptar la responsabilidad que pudieran caberle por las acciones en las que pudo haber tenido parte, pero rechazó los cargos sobre el episodio de Salvatierra porque, dijo, en 1980 se encontraba en Francia y, por tanto, mal pudo haber participado del atentado. “¡Gora Euskal Herría askatuta!” (viva Euskal Herría libre), dijo al cerrar su comparecencia.
Aracama Mendia, quien en su momento asumió la “paternidad” del atentado, dijo que Mobutu no participó del hecho porque “probablemente estuviera en Francia”. El acusado y su esposa, Mercedes Chivite Berango, cumplen condena en Francia por su pertenencia al grupo y por haber utilizado 110 mil euros procedentes del “impuesto revolucionario” para comprar armas y otros materiales. Ambos se casaron en prisión tras haber sido detenidos en 2004 en una casa rural de Angulema, en el oeste francés.
En la audiencia de ayer, el presidente del tribunal, Alfonso Guevara, ostensiblemente molesto con la camiseta que lucía Mobutu, no le hizo ningún comentario pero en un momento lo trató despectivamente. Le ordenó que hablara “alto y hacia arriba” porque ni el tribunal ni la intérprete de euskera “van a hacer ningún esfuerzo para escucharlo”. <
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