La fundación Darío López Cabana (Darlocab) dio a conocer un informe obtenido durante el año anterior, luego de la aplicación del proyecto denominado "Autorescate", que tiene el objetivo de brindar contención y prevención de jóvenes y niños en situación de vulnerabilidad.
Las acciones se realizaron por convenio de cooperación junto a la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia. Las zonas de monitoreo fueron la Terminal de ómnibus, el ex Mercado de Concentración, el puente Lavalle, "Caracol" y alrededores. También se enfocó en el microcentro, peatonal Belgrano, y calles aledañas; y en el barrio San Pedrito.
Según la evaluación anual realizada nuestra ciudad, si bien es notoria la existencia de este universo vulnerable, a diferencia de otras provincias se aprecia en nuestra capital un número reducido de niños, adolescentes y jóvenes en extrema vulnerabilidad.
Uno de los orígenes de esta problemática se relaciona directamente con la actual situación familiar del niño, como familias numerosas, padres desocupados, analfabetos o expulsores, que desde muy temprana edad exigen a sus hijos que colaboren en el sostén del hogar, situaciones que acompañan, violencia, alcoholismo, abandono, desinterés, y aumenta el número de los que "arrojan" a sus chicos a la calle y los motivos son entre otros, convivencia y crisis económica.
Estas son situaciones registradas durante la ejecución del proyecto desde sus inicios y hasta la fecha. La fundación promueve acortar las barreras de exclusión social y pobreza en este universo social, ofreciendo un camino diferente y desarrollando y ejecutando métodos de contención y prevención, destinados a chicos en extrema pobreza y excluidos del sistema, con objetivos, propuestas, talleres y acciones para contribuir a mitigar esta problemática social universal.
La ejecución del Proyecto Autorescate, durante el año 2011, permitió observar que en las tres zonas de monitoreo el crecimiento del universo en cuestión es preocupante y requiere fortalecer la intervención, trabajar desde la prevención, asistir a los destinatarios e incluir a los nuevos protagonistas, mensajeros de la situación socioeconómica que atraviesa el Estado y repercute en los más vulnerables.
La propuesta de prevención fue trabajar con los padres, familias y amigos, mediante un programa que busca fortalecer los lazos afectivos y de relación entre las familias que viven en extrema situación de vulnerabilidad.
Específicamente se trabajó con niños, niñas, adolescentes y jóvenes en situación de calle, estructural u ocasional, de entre 1 y 27 años de edad. Algunos de los problemas que los llevaron a vivir en la calle fueron los conflictos familiares recurrentes, deserción o bajo rendimiento escolar, ausencia de figuras de autoridad adultas, pertenecer a grupos en situación de calle, uso de sustancias tóxicas y escasos o nulos espacios de convivencia familiar.
@SUBTITULO:Datos estadísticos
En la zona centro el mayor porcentaje de chicos de la calle proviene de barrios periféricos. Entre las actividades que realizan, se encuentran la venta callejera de productos caseros, venta de medias, encendedores, pequeños adornos, tarjetas y diarios.
La mayoría permanece acompañada por un adulto, y aparecen por temporadas o festividades. Es notable la permanencia de 11 chicos, de la comunidad gitana, quienes venden agujas, tarjetas y mendigan. También hay chicos que llaman la atención por su comportamiento, presencia y agresividad.
Con respecto a la situación educativa, más de la mitad de los chicos de esta zona asiste a la escuela en sus tres niveles. Algunos de chicos no asiste a la escuela y los niños menores de cuatro años permanecen con sus progenitores.
También se encuentran jóvenes de 18 a 24 años, que mendigan, y que no terminaron la primaria. Por su parte dos jóvenes analfabetos y un niño de edad escolar, manifiestan que nunca asistieron a un establecimiento escolar.
En el casco céntrico, cuantitativamente se observa un incremento de chicos en situación de calle, en comparación a los años anteriores, pero la permanencia diaria es reducida. No obstante los datos suministrados son estimativos, dado que se trabaja, con una población difícil de sistematizar en estadísticas. Gran parte de estos niños, adolescentes y jóvenes, rotan constantemente, no tiene una parada fija, deambulan, aparecen y desaparecen asiduamente.
En la zona de la Terminal de ómnibus, el 40 por ciento de chicos de la calle proviene de Alto Comedero, el resto llegan desde Mariano Moreno y otros barrios y localidades cercanas a la capital.
Los adolescentes realizan venta callejera y otros no realiza ningún tipo de actividad laboral, manifestando que gozan de subsidios o planes sociales. En esta zona de influencia la mendicidad y prostitución, es una actividad que también se lleva a cabo.
La última zona monitoreada, el barrio San Pedrito mostró gran cantidad de familias que concurren y trabajan en el Mercado de Concentración, llegan de barrios marginales y cercanos al predio.
Algunas de las familias que permanecen allí llegan de Punta Diamante, Alto Comedero, El Chingo, y en menor medida de Chijra, San Isidro y Radio Estación. Algunos sujetos se dedican a la recolección y selección de frutas y verduras del contenedor de residuos del mercado, que se encuentra a cielo abierto, algo que provoca malestar a la fundación por la peligrosidad de esta actividad.
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