Unos 7.000 jóvenes acampan en Potrerillos, que junto con el embalse El Carrizal son los sitios más concurridos. Pero la fiesta de los chicos también se vive en los espacios públicos del Gran Mendoza y del sur provincial. Continúan los operativos de seguridad.
En cabaña o en carpa
"Llegamos anoche y estamos parando en una cabaña que alquilaron. Nosotras no tuvimos problemas, pero supimos que a los hombres se les hizo más difícil alquilar y que muchos les pedían un mayor", narraron Luciana, Valentina, Victoria y Ariadna que se encontraban junto a un grupo grande de amigas del CUC y el Magisterio.
"Notamos la presencia de muchos policías por lo que está todo muy tranqui", destacaron.
Otro grupito mixto, en cambio, decidió improvisar un camping en un terreno baldío: "Se lo alquilamos a la tía de una amiga nuestra, porque preferimos venir en carpa", expuso Macarena quien se encontraba junto a Fernando, Ayelén, Florencia y otros compañeros de entre 15 y 17 años de las escuelas Lumen y Pompeya.
Según los chicos, optaron por esta alternativa por dos razones: por ser más económico y porque organizaron la salida con poca anticipación. "Además, nos gusta mucho la naturaleza ", señalaron.
Mientras armaba la carpa junto a sus amigos en otro camping de la zona, Mario Muñoz, relató su aventura para conseguir lugar: "Estuvimos cinco horas buscando dónde quedarnos, porque antes veníamos con las carpas y nos quedábamos en la calle al costadito de las casas, pero ahora no nos dejaron", dijo ya más tranquilo por haber encontrado el sitio ideal para él y sus 11 acompañantes.
Estrictos controles
Con el fantasma de los desmanes ocurridos para esta fecha hace unos años, las requisas de tenencia de alcohol fueron sumamente estrictas. Ya desde la Ruta 7 (en el km 1.072), aun faltando varios kilómetros para llegar a Potrerillos, esperaba a los automovilistas un primer control con policías y gendarmes que paraban a la mayoría, los revisaban y les decomisaban el alcohol.
"Me parece que está bien, porque si no sería un desastre", comentó David, mientras un efectivo le revisaba su mochila en busca de la bebida prohibida.
Nuevamente en la entrada a la villa de Potrerillos había otro control similar, pero esta vez para revisar a todos los vehículos, sin excepción. "El 50% de los bultos pasan por el escáner móvil y el otro 50% lo hacen los policías", contó el subcomisario Víctor Olmos, titular de la comisaría 53 Potrerillos.
"Lo que se busca es alcohol, droga y armas", precisó el oficial quien aseguró que hasta ese momento - las 12 de ayer- no se registraron incidentes de ningún tipo.
Según los datos aportados por personal policial hasta pasadas las 15 de ayer, se habían decomisado 500 litros de bebidas alcohólicas que fueron depositados en grandes tachos.
Ingenio agudizado
Frente a las ya anunciadas inspecciones, los estudiantes que se dirigieron a Potrerillos y deseaban llevar alcohol, pusieron en práctica algunos trucos para evadir los controles.
Por ejemplo, uno de ellos escondió una botella de fernet en una media deportiva dentro de su mochila, pero con tanta mala suerte que fue descubierta por uno de los policías que lo revisó y fue obligado a tirarla. Pero el avivado no fue el único que pasó vergüenza, ya que quien lo llevaba hasta Potrerillos era nada menos que su mamá quien no dudó en retarlo en público.
Otras estrategias, según aseguraron algunos jóvenes, fueron poner las botellas en los paneles de las puertas o en los parlantes de los autos.
La alternativa más utilizada, sin embargo, fue la de llevar el alcohol una semana antes en la cabaña que alquilaron. "Subimos el domingo pasado y guardamos un Campari, dos fernet y varias cervezas en la casa", deslizaron Lucas y Federico de 17 años.
Con la música a otra parte
"Está bien que controlen el tema del alcohol, pero anoche los policías se pasaron, no nos dejaban ni poner música", se quejaron Martín Longo y Pablo Carrizo, dos amigos que junto a otros alquilaron una cabaña en Las Vegas.
"Se juntó un grupito de gente frente a nuestra casa y subimos la música para bailar un poco, pero enseguida vinieron y nos obligaron a bajarla", relataron los chicos que se quedarán hasta el sábado en ese paraje montañoso.
"Lo más importante de todo es disfrutar con los amigos, así que igual la estamos pasando bien", agregaron.
Por el día
No todos los que llegaron hasta Potrerillos tuvieron la suerte de disponer de varios días para quedarse todo el fin de semana. Tal fue el caso de un grupo de ex compañeras del colegio Compañía de María de ciudad, quienes por compromisos estudiantiles sólo pudieron tomarse unas pocas horas.
"Vinimos por el día porque tenemos que estudiar, ya estamos en la facultad y tenemos otras responsabilidades", narraron con cierta nostalgia Julieta, Carla, Rocío, Daniela, Agustina, Fernanda y María Inés de entre 19 y 20 años. Las chicas eligieron un lugarcito junto a un arroyo para recordar los buenos momentos que vivieron en el colegio.
"Tenemos a los varones haciéndonos el fuego para las hamburguesas que vamos a almorzar", comentaron entre risas.
Buscando tranquilidad
Si bien la mayor cantidad de jóvenes se concentraron en Las Vegas, El Salto fue otro de los puntos de Potrerillos en donde se notó movimiento motivado por esta fecha. Hasta allá llegaron los más grandes buscando un poco más de tranquilidad: "Yo fui varios años a Las Vegas, pero ahora preferimos acá porque no hay tanta gente, ni tanto descontrol", contó Lucía Cremaschi (19) quien compartió el festejo con sus ex compañeros del colegio San Luis Gonzaga.
Guardianes en las casas
El temor de algunos propietarios de casas en Potrerillos, los llevó a permanecer en sus propiedades durante el fin de semana y así controlar el vandalismo que fue el protagonista negro de celebraciones anteriores.
"Muchos dueños prefirieron no alquilar sus cabañas, venir ellos y así cuidar sus pertenencias, para nosotros eso está bueno porque nos sirve de monitoreo", recalcó uno de los policías mientras controlaba la zona.
Dos de ellos fueron Nélida y Ricardo, propietarios de una pequeña casa sobre calle Los Cóndores: "Ya anteriormente hemos tenido malas experiencias, por eso preferimos venir y de paso disfrutamos con nuestros hijos que son chiquitos", aseguraron.
Al calor del sol
El brillante sol que acompañó la jornada del Día del Estudiante fue aprovechada por un grupo de valientes chicas, que a pesar del viento fresco que también estuvo presente, se pusieron la bikini y aprovecharon para broncearse y dejar atrás el blanco típico del invierno.
Este aspecto no pasó desapercibido por sus vecinos de cabaña quienes no apartaron la mirada de donde ellas estaban. "Vinimos acá con amigos, nos interesa conocer chicas lindas", confesó Martín, del colegio Avellaneda.
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