La estrategia de Peres sería apostar a la "maraña" judicial

El destituido presidente del Tribunal de Cuentas, Natalio Peres, pareciera que ya mostró cuál será su estrategia judicial: apostar a una "maraña" de recursos con la intención de frenar la investigación penal que puede derivar en su procesamiento y hasta un eventual juicio. De hecho, cuando fue indagado el martes por la jueza Florencia Maza, volvió a recusarla, pidió la suspensión del trámite y hasta anunció que la había denunciado por el delito de prevaricato.
Para la magistrada, el ex funcionario está sospechado por dos hechos: no controlar la cuenta del Instituto Provincial Autárquico de la Vivienda por donde se desviaron casi un millón de pesos, y dictar una resolución contraria a la Constitución provincial y a la Ley Orgánica del Tribunal de Cuentas, otorgándole a los relatores toda la responsabilidad de esos controles.

Más allá de la artillería que descargó anteayer, vale un ejemplo para mostrar hasta donde supuestamente piensa llegar -junto a su abogado César Augusto Rodríguez- en esta pelea ante la Justicia. Ese ejemplo es una resolución del Tribunal de Impugnación, negándole un par de recursos en cuestiones procesales absolutamente menores.

Peres, después de haber recusado por primera vez a Maza, y de recibir un "no" rotundo, fue otra vez al TIP solicitando la nulidad "absoluta e insalvable" de una providencia por la cual el presidente, Pablo Balaguer, había declarado inadmisible un recurso presentado por él. Adujo que Balaguer carecía de competencia. El imputado casó esa resolución y el presidente subrogante del tribunal, Carlos Flores, rechazó el planteo in límite, es decir sin siquiera analizarlo.

Ante ello, Peres interpuso un recurso de reposición, con apelación en subsidio, por entender que el TIP había cometido un error, y sostuvo que había presentado un recurso de casación porque se trataba de una resolución que causaba un agravio irreparable, equiparable a una sentencia definitiva.

El tribunal en pleno, a través de los jueces Filinto Rebechi, Verónica Fantini y Gustavo Jensen, volvió a contestarle con otro "no" y dejó en claro que el yerro había sido cometido por el peticionante al confundir los tiempos procesales. El cuerpo avaló a Flores y dijo que el recurso resultaba "evidentemente extemporáneo", ya que el plazo máximo de 10 días alegado por Peres era para sentencias definitivas -no siendo ése el caso-, por lo que sólo tenía cinco. Como se ve, una verdadera "ensalada" jurídica, casi imposible de entender para el hombre común.

Comentá la nota