En el entorno kirchnerista ya nadie duda que será Néstor Kirchner el responsable de seducir a la sociedad de que el proyecto nacional y popular que encarnan él y su esposa Cristina Fernández necesita de cuatro años más para su consolidación. La dupla a presentar es motivo de más de una especulación, donde más de un gobernador aspira a compartir la boleta con Kirchner.
Destacan, entre los méritos de Urtubey, que es el mentor de una reunión de funcionarios, legisladores e intendentes de su generación, es decir los que promedian los cuarenta años cómo mínimo y 45 como máximo, y que se consideran el reservorio de la futura gestión.
En ese sentido los integrantes del comité de campaña presidencial especulan con que Urtubey es el candidato ideal para confrontar. Primero, porque convalidarán la candidatura de Néstor Kirchner mediante comicios internos, y segundo, lograrán colocar como compañero de fórmula a un joven dirigente, como en la provincia de Buenos Aires.
Además podrán mostrar al electorado que el kirchnerismo no se queda en el pasado, en clara referencia a la dirigencia del peronismo disidente, sino que apuestan siempre al futuro. Experiencia con recambio generacional sería la oferta K para las elecciones presidenciales del año que viene.
Como se puede apreciar, la estrategia oficial juega todas sus fichas en esta movida. Si no llegan a concretar, le será cuesta arriba mantenerse en el Gobierno, por lo tanto harán lo imposible para convencer a los jóvenes dirigentes para que sean de la partida.
Por afuera
La alquimia electoral pergeñada por el oficialismo se debe a que los líderes del peronismo federal, entre ellos Felipe Solá, Mario Das Neves, Ramón Puerta, Miguel Angel Toma, Eduardo Duhalde, Juan Carlos Romero, Adolfo y Alberto Rodríguez Saá, Carlos Reutemann y Francisco de Narváez, entre otros, no participarán de las internas abiertas para nominar la fórmula justicialista.
Obviamente no fue una decisión fácil, en particular la resistencia de Eduardo Duhalde de regalarle la sigla del PJ a la pareja presidencial, pero finalmente se impuso la tesis del diputado Solá de lanzarse al ruedo con una nueva sigla que contenga a todo el arco justicialista anti K.
Claro que es un conglomerado que ha postergado para marzo o abril del año que viene quien puede encabezar la fórmula, que sea la síntesis de todos ellos. En principio están en la grilla de aspirar ser el número uno, Solá, Das Neves, Duhalde y uno de los hermanos Rodríguez Saá, mientras Reutemann fiel a su estilo, no abre la boca sobre su postulación.
Este es el panorama del justicialismo que no comulga con la pareja presidencial, los que están abocados en particular el diputado nacional, presidente del PJ y secretario general de la Unasur a imaginar compañeros de fórmulas, no sólo para él, sino para el gobernador Daniel Scioli.
Buenos Aires
Siguiendo con el diseño que se está elaborando en Olivos, la idea es que el intendente de Tigre, Sergio Massa acepte ir a internas contra Daniel Scioli. El ganador, encabezará la lista y el perdedor sería el compañero de fórmula. Ergo: la fórmula K sería Scioli-Massa, ya que dan por descontado que en una contienda electoral entre ambos, el triunfador el actual gobernador.
Claro que no será una tarea fácil, dado que la relación del intendente de Tigre con el ex presidente no quedaron en los mejores términos desde que fue eyectado de la Jefatura de Gabinete. Las relaciones quedaron dañadas, pero aparentemente las heridas se curaron y en las últimas conversaciones entre los operadores K y Massa habría un principio de tregua en tren de acercar posiciones.
¿Qué seduce al kirchnerismo la imagen de Massa? Su juventud, su gestión y de acuerdo con sondeos de opinión realizadas por encuestadoras afines, su imagen en el distrito bonaerense es muy buena.
Massa, que está al tanto de la movida, incentivó reuniones con sus pares para intercambiar opiniones sobre el panorama político y sus variantes, en particular sobre la conformación del peronismo disidente, sin olvidarse de las posiciones de Eduardo Duhalde, quien también lo quiere de su lado.
Massa habría considerado que sus aspiraciones a ser gobernador hoy no le alcanza los números, razón por lo cual estaría de acuerdo con competir con Scioli, para luego acompañarlo en la fórmula con el fin de prepararse para heredar el principal sillón de la ciudad de las diagonales en la próxima elección.













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