“No estoy lejos ni cerca del kirchnerismo”

Jose de la Sota: El ex gobernador cordobés, borrado de la política pública desde hace tiempo, se mostró al margen del Peronismo Federal, aunque allí algunos lo cuentan como posible aliado.
Dialoguistas. Esta semana estuvo con Bergoglio, en sintonía.

—¿Cómo ve hoy al kirchnerismo?

—No estoy en la práctica política de todos los días, estoy trabajando en la actividad privada en San Pablo, en Brasil, y lo que veo es el desarrollo de los países vecinos y el deseo de que nuestro país siga un camino similar. Lo más importante que ha pasado en Latinoamérica en los últimos años lo ha producido Lula destruyendo un mito: que era aquel que sostenía que primero hay que hacer crecer la economía para después repartirla. Brasil ha demostrado que al mismo tiempo que hace crecer la economía, la distribuye. Y por eso han sacado a 27 millones de personas de la pobreza.

—¿Cree que el peronismo disidente puede representar esas ideas?

—Creo en un peronismo democrático que discuta, que vote, que elija, que participe. Perón fue muy claro: mi único heredero es el pueblo. Dijo que nos organicemos, que la organización vence al tiempo, que seamos democráticos, respeten los matices muy contradictorios que existen dentro de un gran movimiento político como es el peronismo. Y resuelvan los liderazgos votando. Es decir, resuelvan con la gente.

—¿Eso es lo que hoy no ocurre?

—¡Hace mucho! Desde la elección Cafiero-Menem no se eligió nunca más nada.

—¿Cómo ve el gobierno de Cristina?

—Ojalá que nos vaya bien en este Bicentenario, que todos los argentimos deseamos que haya cada vez menos pobres y que haya cada vez más oportunidades. Quienes tienen que juzgar a los gobiernos son los ciudadanos cuando votan.

—¿Se siente lejos del kirchnerismo?

—No estoy ni lejos ni cerca. Yo no hago política por cercanía, sino por convicción.

—Pero en algún momento usted estuvo cerca de Néstor Kirchner.

—Cuando he sido gobernador y he coincidido con la presidencia de Néstor Kirchner hemos tenido acuerdos y desacuerdos, como ocurre siempre en política. El hecho de que haya desacuerdos no significa que haya enemistades. Yo no soy anti nada, no construyo enemistades. A mí hay cosas de este gobierno que no me gustan y cosas que comparto. De todas maneras quiero que la Argentina tenga un clima de convivencia.

—Desde el Gobierno parecería que aquel que no está a favor está en contra.

—Y también ocurre en la oposición. Creo que esto es lo que hace que muchos ciudadanos se sientan frustrados. Porque si solamente están bendecidos con el pensamiento único y los que disienten pasan a la categoría de enemigos, y si la oposición se niega a coincidir en algo con quienes gobiernan porque les parece pecado, no hay pueblo. La democracia no es sólo votar. La democracia también es diálogo. Noto que hay diálogos quebrados en la Argentina. Hay que tender puentes de unión. La mayoría de nuestros dirigentes han cabado trincheras, separando a unos de otros.

—¿Cuándo vuelve a la política?

—Vaya a saber. Me siento muy bien en la actividad privada.

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