“Están convirtiendo al Paraná -en Corrientes- en un gran ‘pesca y pague’”

La expresión es de un cabañero de la zona de Itá Ibaté que está en el “piquete acuático” en la Isla del Cerrito. En comunicación con La Mañana aseguró que las medidas adoptadas por la Dirección de Recursos Naturales se toman sin un estudio previo. Criticó la implementación de un precinto al considerar que perjudica al turismo.
Desde la Isla del Cerrito, donde un grupo de guías de pesca y cabañeros de itá ibaté, Ituzaingó, Paso de la Patria e Itatí llevan adelante una medida de fuerza en la confluencia de los ríos Paraná y Paraguay, el móvil del programa de Cristina Vicentin contactó a uno de los cabañeros, Ricardo, quien hizo una dura interpretación sobre las medidas restrictivas del gobierno provincial.

Aseguró que la protesta no es solo porque se implementó la modalidad de los precintos para las piezas, es decir abonar un canon para capturarlas, si no que hay una serie de cuestiones que afectan al sector. “No tiene sustento lo que incorporaron como nueva temática desde Recursos Naturales y con lo que imponen están convirtiendo al Río Paraná en la provincia de Corrientes en un gran pesca y pague. Hay falta de seriedad, cambian las reglas de juego de un día para el otro y esto genera un grave problema en cuanto a turismo se refiere” fundamentó el empresario.

Considera además como un “agravante” para el turista que llega a Corrientes atraído por la pesca de especies, quien sí o sí paga una licencia para extraer piezas. “Hay otros problemas: el precinto debe hacerse arriba de la lancha y hay muchos guías de pesca que no saben escribir; les piden que se haga en un cartón; que los coloque en la pieza y cuando esta se moja o el pascado se lo friza va adentro, se pierde. Después le quieren cobrar multas altísimas” se quejó el cabañero.

Para quien esta decisión que impuso la nueva gestión de la Dirección de Flora y Fauna no mejoró para nada a la medida anterior, de prohibir el transporte del dorado. “Ni lo uno ni lo otro está bien. Porque para prohibir o resolver sacar un dorado hay que hacer todo un estudio científico, no se hicieron investigaciones profundas para a adoptar estas medidas. Antes al menos existía la posibilidad de comer un dorado en la costa, hasta ahí estábamos muy bien. Después como una actitud despreciativa hacia todos hizo una prohibición total sin sustento” detalló Ricardo.

Quien según su criterio, podría elevarse el costo de las licencias y no tener que trabajar con los precintos, que generen más complicaciones, de acuerdo con su visión, para controlar la captura de las especies.

Además están a favor, los cabañeros y guías de pesca que recurrieron a la protesta, en que se pueda extraer una pieza y consumirla en la costa, zona aledaña a la captura o en el hotel donde residen los turistas.

Recordó que en varias ocasiones enviaron notas al Director de Recursos Naturales, Marcelo Becacceci, para poder consensuar criterios y que se prohíba la captura del manguruyú porque está en peligro de extinción o que el pacú que se mantenga la medida de 50 centímetros como era antes y no en 45 como se bajó últimamente, pero no los recibió y cuando sí lo hizo se cerró en sus propios argumentos.

Consecuencia de esa postura intransigente, Ricardo deslizó que perciben que la gestión del área no tiene otro fin que recaudar, con los precintos, y hasta adopta decisiones que tienen características “depredativas”.

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