Referentes de distintas organizaciones entregaron un comunicado en la delegación marplatense del Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires exigiendo que se cumpla la ordenanza municipal 18.740 que dice que no se puede fumigar a menos de mil metros de las casas linderas. Una de las presentes habló de enfermedades agudas y graves.
La preocupación se da en el contexto de “un proceso de lucha de parte de vecinos y personas que observamos esta realidad, sobre todo en la periferia de la ciudad, en los campos que son pulverizados con agroquímicos y están generando situaciones adversas para la salud de esos marplatenses”.
Específicamente sobre los problemas de salud, indicó que pueden acarrear “desde un dolor de cabeza, mareos, nauseas, en algunos casos inconvenientes respiratorios o epidérmicos. Hasta ya afecciones respiratorias crónicas”. Para informar que “hay chicos que permanentemente están con broncoespasmo y eso es consecuencia de las secuelas de intoxicación que la reciben en pequeñas dosis, porque viene de la deriva del viento”.
Además, acompañados por la ONG Bíos, reclaman que se cumpla la ordenanza municipal que “el 8 de agosto, luego de dos años, fue reglamentada”. Y, consultada, precisamente cuál es su análisis ante el incumplimiento de la misma, contestó que “se sigue beneficiando al sector productivo y entendemos que no se puede poner por encima de la salud de la población el dinero”.
Al mismo tiempo, los “pueblos fumigados de la provincia de Buenos Aires” se concentraban en la Plaza San Martín de la ciudad de La Plata porque “el Ministerio de Asuntos Agrarios de la provincia avala un proyecto de modificación del Decreto Reglamentario 499/91 de la Ley de Agroquímicos 10.699 que permitiría fumigar sin restricciones con agrotóxicos”.
En el comunicado que habían enviado, anunciando la entrega del petitorio, contaban que “el actual sistema de producción agrario, basado en una forma de producción extractiva, contaminante, con la incorporación de niveles crecientes de agrotóxicos es el responsable de ocasionar gravísimos problemas sanitarios, además de las consecuencias ambientales (destrucción y contaminación del suelo, la pérdida de diversidad biológica y la contaminación de las napas de agua potable), y sociales (desalojo de pequeños productores, pérdida de diversidad productiva y cultural, concentración del uso de la tierra, mayor dependencia de insumos y tecnología, pérdida de la soberanía alimentaria). A su vez, va contra otras modalidades de producción como las producciones agroecológicas u orgánicas, que permanentemente se ven desplazadas por la contaminación ambiental”.
Como también que “consideramos que tanto la Ley Provincial de Agroquímicos, así como su Decreto y las modificaciones propuestas por el gobierno provincial, están enmarcados en una forma de producción agroindustrial. Por ello es que la rechazamos y entendemos la necesidad de generar una conversión productiva de manera gradual. Sin embargo, en el contexto productivo actual se hace necesario generar propuestas para mejorar la regulación de los plaguicidas, tanto en su producción, traslado y uso”.
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