Según Ecolatina en los primeros siete meses de este año ya es de 15,6%. Advertencia
El informe advirtió que la demanda interna está creciendo a "un ritmo nominal incompatible con una inflación de un dígito". "En diversas ocasiones se mencionó la necesidad de estimular la inversión para que la oferta local pueda abastecer la creciente demanda. Si bien este punto es clave, ya no garantiza por sí mismo un freno en la suba de los precios", planteó.
Al respecto, estimó que el incremento anual nominal de la demanda interna rozará 30 por ciento, superando incluso la suba registrada en 2008 del 27,1 por ciento.
"Incluso si la Argentina puede sostener una tasa de crecimiento genuino de 10% anual, no disminuirá la inflación si la demanda interna sigue creciendo en términos nominales a un ritmo de 25-30 por ciento", reflexionó.
Para Ecolatina, en este contexto, "no sorprende que la inflación termine el año con la mayor tasa anual registrada desde la devaluación de 2002".
Proceso inflacionario
Según evaluó, lo más "preocupante" es que esto sucede tras un año recesivo en el que el incremento de los precios y la demanda nominal se desaceleraron fuertemente. Consideró que "se desaprovechó la oportunidad de romper la inercia ascendente".
"El proceso inflacionario posee una inercia propia difícil de desarticular. Esto implica que habrá que coordinar hacia abajo las principales variables nominales de la economía. Anclar el tipo de cambio sirve para acotar las expectativas cambiarias pero no desarticula la carrera entre precios y salarios", explicó.
Ecolatina sostuvo que la clave está "en administrar la demanda en el tiempo", y aclaró que eso no significa "enfriar" la economía sino "encontrar el ritmo de expansión que garantice mayores beneficios".
En este sentido, recordó que mientras en la década del 90 el crecimiento estaba centrado en la oferta ya que se confiaba en que el incremento de ésta generara una mayor demanda, en la actualidad la política económica se centra exclusivamente en elevar la demanda como único incentivo a la producción.
"Está claro que sin pisar un poco el acelerador no se puede ganar una carrera, pero si acelera todo el tiempo se corre el riesgo de salirse del camino o averiar. No es fácil crecer a tasas elevadas con baja inflación pero tampoco es imposible lograr ese equilibrio. En los últimos años diversos países emergentes han logrado expandirse acotando la suba de precios", concluyó.
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